Efectivamente, pésima primera parte del Madrid, pero no tanto como el inadmisible, vergonzoso y sonrojante comienzo de partido, en el que te marcan a los 30 segundos. No hay palabras. No se puede empezar un partido tan importante y en Copa de Europa de forma tan bochornosa.
Ello permitió a Simeone echarse atrás ante un Madrid sin ideas ni profundidad, pero volvió a verse ese miedo y complejo de inferioridad del equipo y su entrenador, cuando debería haber ido claramente a sentenciar a un Madrid desdibujado. En la segunda parte el Madrid se entonó algo y encontró la jugada que hubiera sentenciado la eliminatoria. Mbappé imparable con espacio y penalty clamoroso que debería haber lanzado él, pero el juego de egos está haciendo mella en la plantilla.
La tanda de penaltys fue un compendio del concepto pupas y de ese convencimiento histórico-psicológico-genético de que el Madrid iba a ganarle, una vez más, al Atleti en Europa. Todo rocambolesco, desde el resbalón de ÁLvarez con doble toque (toda una vida viendo fútbol y jamás presencié cosa igual) al último penalty de Rüdiger que entra llorando. En mi barrio los chavales cantaban "Julián cambia de botas, Julián cambia de botas". Cuánta maldad.
La realidad es que el Madrid con muy poco y apenas destellos de buen fútbol es partidos sueltos, llega a finales de Marzo vivo en las tres competiciones. Competitividad genética.