pasaelmocho escribió:
Pues yo asistí ayer tarde.
La impresión general que me llevé es que el propósito de la producción es convertir Luisa Fernanda en una zarzuela exportable y adecuarla al modelo operístico.
Para ello, se elimina todo tipismo y se mete un tijeretazo bestial al texto hablado. Incluso los bailes folklóricos del tercer acto resultan más elegantes que populares, más pastorales que labriegos. En el texto se han cargado muchas gracietas y gran parte del entramado político de la obra.
Después se pone una puesta en escena lo más aséptica posible, con esa moda de las sillas como únicos elementos de decorado (un poco plasta ya) y se recurre al socorrido blanco y negro (¿cuántas producciones llevamos ya así?). Para compensar la austeridad de elementos de atrezzo, y como contrapunto, los figurines están elaboradísimos, algo también ya muy visto.
En la parte musical, se han escogido unos arreglos bastante recargados. Creo que son del propio Moreno Torroba, pero no estoy seguro. Así, al saboyano lo acompaña el coro y la mazurka de las sombrillas suena totalmente rimbombante.
¿El resultado? Pues casi una comedia musical tipo Broadway. Bonita, estética y... aséptica. El momento "desfile Pronovias" de la espectacular mazurka de las sombrillas es el mejor ejemplo.
A favor: la duración de la obra se reduce considerablemente, nos libramos de las gracias de Aníbal y se evitan los excesos folklóricos.
Además, cualquier persona no acostumbrada a la zarzuela (y no digo ya extranjera) puede acercarse a ella sin ninguna dificultad. Y la producción es muy estética dentro de su sobriedad.
En contra: esa asepsia y pérdida de esencia zarzuelera. Han "operizado" a Luisa Fernanda. Aparte, la trama queda reducida a un conflicto amoroso con un trasfondo esquematizado de luchas político-sociales. El personaje de la Duquesa es totalmente incomprensible.
El gran tanto es la preciosidad de la música de Moreno Torroba y un libreto agridulce (en su parte de lucha amorosa) que por muy pasado y acartonado que esté puede llegar a emocionar.
Musicalmente ya he comentado que respecto a las versiones oídas en disco y vistas en otros teatros, he notado una orquestación recargada, rimbombante, como queriendo darle un toque más pesado en aras de una mayor espectacularidad. Los tiempos han sido también algo caprichosos, un poco más lentos que los que yo tenía en la cabeza.
Ese recargamiento orquestal y de arreglos les pasó factura a algunos solistas: Ángel Rodríguez desapareció bajo coro y orquesta en parte de su habanera (una pena, porque la voz la tiene bien bonita) y yo las pasé canutas para oír a Elena de la Merced.
Elena de la Merced tuvo que luchar contra una orquesta algo pasada de decibelios, contra un personaje incomprensible y mal dirigido escénicamente y contra unos compañeros de reparto que se la comían con patatas. ¿Por qué en el reparto de estreno no estaba Mariola Cantarero? Ah, misterios sin resolver, pero desde luego no resultó ni noble, ni seductora ni intrigante.
José Bros, salvo unos (poquitos) momentos en los que era tapado por la ampulosidad orquestal, estuvo estupendo en un papel que no le ofrece ninguna dificultad. ¿Que actoralmente estuvo un poco soso? De eso no hay que echarle la culpa a él.
Plácido Domingo, digan lo que digan los que se burlan de él por cantar papeles de barítono, es un lujazo haciendo de Vidal. Sólo por oír la belleza de timbre de sus notas medias merece la pena la velada. No anduvo conteniéndose y emocionó en la parte de interpretación.
Al igual que María José Montiel, con un timbre pastoso y con volumen que la hacen ideal para el papel. Tiene alguna dificultad en el agudo, que lo arrastra y a veces grita, pero para mi gusto estuvo impecable. Y también en las partes habladas, logrando salvar su antipático papel de mujer despechada y resignada.
Correctos los secundarios, con Raquel Pierotti al frente, y a destacar el vozarrón de David Rubiera haciendo del Bizco Porras (¿a nadie se le ocurre darle papeles más relevantes a este hombre?).
La escena se componía de un escenario vacío en blanco y negro con una plataforma de sube y baja, unos telones de gasas y un panel trasero que permitía más o menos luz. Como elementos, las sillas tontas de siempre, una rosa y un árbol. Si bien el primer acto fue excesivamente soso, en el segundo y tercero se consiguieron recrear mejor los ambientes. El vestuario, lujoso.
Haciendo un resumen: una zarzuela muy bonita, demasiado retocada para convertirla en espectáculo más universal. Y nivel artístico de altura.
No he leído las críticas de los periódicos, pero me dijeron que no salió muy bien parada en algunos medios, ¿no? Yo salí encantado.
Disculpa mi ignorancia, proverbial en todo lo que tiene que ver con zarzuela. Si te he entendido bien, ¿ han suprimido parte del texto original de la obra ? Algo así como quitar los recitativos en una ópera de Mozart... Me parece un atropello... ¿ o es algo habitual en las representaciones de zarzuela ?