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Estimado vulgo:
Butterfly es un riquísimo personaje que admite modelos distintos de aproximación al papel. Hemos tenido sopranos que han basado el personaje fundamentalmente en su excepcional voz y canto, sopranos encantadoras en su concepción tradicional y tierna del rol, sopranos de asunciones originales y controvertidas (se me ocurre la inconsciente sensualidad de la discutida Butterfly de Anna Moffo), y sopranos que se lanzaron a perfilar el fraseo para dar altura trágica a un papel conmovedor como pocos. En esta última categoría entran, en mi opinión, Maria Callas y Renata Scotto.
Tanto la asunción de Callas como la segunda de Scotto (con Maazel), siendo muy diferentes entre sí, tensan el discurso del fraseo hasta el límite de lo que el oyente puede soportar, y le derruyen emocionalmente a golpe de talento. Pero es difícil que sean las Butterflys "de todo el mundo", por la ingratitud instrumental (mayor en el caso de Scotto II; los colores de Callas en Butterfly son más buscados por ella misma) y por la falta de naturalidad de encarnaciones tan geniales pero tan calculadas (mayor este problema, por el contrario, en la soprano griega).
Y en ese sentido, la lectura de Barbirolli me parece milagrosamente "ecuménica". Porque en su primera lectura, Scotto se muestra aún vocalmente lozana e interpretativamente modernísima, pero siempre espontánea, y porque Barbirolli y el resto del equipo (y muy destacadamente, Bergonzi) crean en su entorno un verdadero milagro ambiental. En ese sentido, me parece una lectura cuasiideal para conocer la obra en todas sus dimensiones.
Amo Freischütz oltre ogni umana idea. La descubrí junto a un grandísimo amigo (y en un momento muy difícil) y de aquel cariño por la obra (y por mi colega) surgió aquella iniciativa de trabajarla en lo que entonces se llamaban en este foro "Óperas del Mes". Freischütz me llevó al lirismo, al miedo, a los colores, a la tensión, a la calma, a los valores, y volvió a darle a la música la importancia que había tenido en mi vida. Y aunque haya habido repartos con algún miembro que nos guste más, Kleiber padre (magia, como se ha dicho) entiende y equilibra la obra, y acompaña al oyente en su conocimiento y su disfrute como, en mi opinión, ningún otro.
De modo que les aseguro que como empaten y me hagan dirimir a mí, de lo irresoluble que me resulta el dilema, no les cuento la cacicada que puedo montar...
_________________ Die Wahrheit ist bei mir, Mandryka.
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