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Yo asistí a La donna del Lago del Met y la croniqué en otro sitio por lo que copio y pego lo que fueron mis impresiones.
Censuro lo que no es acorde con las normas de este foro.
"La Donna del Lago. Estreno absoluto en el Met. 16/2/2015
Un día después de que los hermanos Gasol hicieran historia con su salto inicial en el All Stars a escasos metros de mi hotel me encontré sólo y aburrido en la isla mínima bajo los efectos de la enésima tormenta perfecta.
A esta tormenta le llaman Octavia y esperemos que me deje salir de aquí ya que tengo un vuelo a mediodía y están empezando a cancelar.
Bueno, a 16 bajo cero, que es mucho frio, con varios cafés aguados y ardientes, de los que te escaldan la lengua, en el cuerpo, me acerqué al Lincoln Center sin entrada a ver que hay, a ver que se puede hacer. A pesar de paisanos congelándose en la puerta con letreros de “I need ticket” me acerqué a la ventanilla del box office a preguntar y los dioses del frio me fueron propicios ya que me ofrecieron una entrada recién devuelta, primera fila y 50% off. Mi primer bravo.
Se estrenaba en el Met La Donna del Lago. Si, esta obra de Rossini nunca había sonado en Nueva York antes, aunque parezca mentira, y el evento se concretaba en media hora más tarde de comienzo, más pajaritas que nunca, las mismas pieles de siempre y unos cuantos fotógrafos de los de flash en mano haciendo fotos a gente que no supe ni quien coño eran ni qué coño habían hecho. Supongo que pastosos del lugar.
La sesión fue muy interesante, y desde mi localidad pude ver y oír tanto a orquesta como cantantes excelentemente en cada detalle, en cada giro.
La obra es un tanto irregular, con coros espléndidos, buenas arias para todos y algún dúo y concertantes de mérito. Tiene momentos excelentes pero le falta ritmo y lo tonto y mal resuelto que es el libreto no ayuda nada.
La puesta en escena es de Paul Curran, que aunque hace una puesta en escena muy de Met, tiene la ventaja de ser Scotish, por lo que entiende y resalta aspectos de la obra como la hospitalidad escocesa en las Highlands o la importancia de los clanes (tres claramente diferenciados en escena). El resto, campiña, casas que aparecen del suelo del escenario, campos de batalla con cabezas cortadas en picas, y palacios reales que salen de repente. Todo muy respetuoso en escenografía y vestuario. Y teniendo a la Yankee diva de protagonista, la interpretación y dirección de actores cobra mucha importancia.
La orquesta, dirigida por Michele Mariotti, sonó a gloria. Y el coro dirigido por Donald Palumbo, cantó de forma soberbia. Son dos fijos en el Met, buena orquesta y buen coro, y si además la batuta es conocedora, miel sobre hojuelas.
Mariotti, a pesar de su juventud, tiene oficio. Se sabía la obra de memoria e iba cantado todos y cada uno de los fragmentos. Dirigía con atención con un balanceo un poco exagerado pero abarcando todo y a todos y sin mirar, ni de reojo, la partitura. Excelente el maestro.
Ya que tenía posición privilegiada pude advertir muchos detalles de la orquesta, como que debía de estar poco ensayada la obra ya que los músicos, principalmente de cuerda, no paraban de anotar a lápiz cosas en la partitura, mirándose y asintiendo o dudando. De todas formas sonó fenomenal. Anécdota muy yankee la de la arpista. Actúa sólo al final del primer acto. Apareció tres minutos antes de tocar, enfundada en un plumífero anti ventisca y con un café de Starbucks en la mano. Se desprendió de su protección que dejó en el suelo, colocó la partitura, le dio un sorbo a su café y empezó a tocar. Y lo hizo bien.
Elena fue la Yankee diva Joyce DiDonato. Aplaudida al salir a escena, es una heroína local. La de Kansas a mí me gusta mucho y si me gustó en su Stuarda liceísta contra viento y marea, en Elena, que se adapta más a su tipo de voz, es lógico que disfrutase. DiDonato se está prodigando en estos papeles a caballo entre soprano y mezzo, cuando ella es mezzo y aquí creo que no bajó ningún tono. Canto excelentemente y su final, con ese prodigio de malabarismos y coloratura que es Tanti affetti , hecho para el lucimiento de la protagonista, le llevaron a que el teatro se le cayese encima. Todo tipo de adornos caben en este final, y unido a que es una actriz entregada con ganas de gustar, hizo que la simpática Joyce tuviera una buena noche.
Uberto fue Juan Diego Flórez. ¿Qué decir de JDF en uno de sus papeles de cabecera?. Sigue impecable en la técnica. Fraseo, legato, coloratura, agudos, pianos, todo lo hace bien. No sabe cantar mal. Y no le cambia el color, cosa que sobresalió cuando cantó con John Osborn. Creo que su voz ya no es tan clara, es algo más oscura y ha ganado en volumen, pero sigue conservando un timbre luminoso y brilla en estos papeles como su hubieran sido escritos para él. Me gustó en la famosa Oh fiamma soave. También fue aplaudido al salir y ovacionado al acabar. Un placer seguir viendo roles de JDF, además desde mi localidad se le oía perfectamente. Desde las demás ni lo sé ni me interesa.
Malcom fue una extraordinaria Daniela Barcellona. Está sí que es una mezzo, mezzo, sin trampa ni cartón. Segura, valiente, sobrada, nos deleitó con la primera ovación en Oh mattutini albori y con un maravilloso dúo con DiDonato, de lo mejor de la noche. Caracterizada muy bien y actuando con bravura es de las que nunca me defraudan. Brava Daniela.
Rodrigo fue John Osborn. Curioso lo de este tenor, con voz agradable en medios, sin defectos, que cuando sube al agudo cambia de color lanzando unos alaridos pero dando la nota, si es forte, o jugando al falsete o voz mixta si no lo es. A mí me iba gustando hasta que cantó un trio con Florez y DiDonato en los que los tres iban repitiendo las mismas notas, y en la comparación con JDF, todo fácil, todo homogéneo, con él, forzado y descolorido, se me cayó unos cuantos puntos. Tiene momentos de lucimiento, sobre todo cuando sale en el primer acto y ataca las notas de forma valiente a pesar de su dificultad, pero tenía al lado a un maestro.
Oren Gradus fue Douglas. Este es un bajo de plantilla del Met flojo flojito. Tiene una voz pequeña, mate y sin proyección. Más inaudible que Florez. Su aria Taci, lo voglio, e basti, muy mal. No debería de haber salido nunca del coro del colegio.
En resumen, sin ser un operón La Donna tiene momentos muy disfrutables y con uno de los mejores elencos del momento, disfruté del calor de la música a pesar del frio.
Ahora a ver si llego a Philadelphia que está nevando fuerte."
Saludos
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