Carl Tunner escribió:
Sr. Botha adelgace usted que si no seguirá "comprometiendo las partes escénicas"
Con el Sr. Gouverneur, Cerquetti, Pavarotti o Caballé se habrían tenido que buscar un curro de administrativos...
Con estos modos de pensar se comprende, que a Angela Meade le esté costando tanto imponerse en Europa, reino del Eurotrash.

No, para nada.
Si hubiese esos grandes cantantes, si tuviese oportunidad de programar, estarían en todas mis temporadas. Caballé por ejemplo ha sido una cantante que la he visto implicada en muchas producciones. Y pensando un papel muy comprometido escénicamente que cantó e interpretó como fue Salomé, se me ocurren algunas producciones en las que no me imagino a Caballé en ellas, pero todo lo contrario, haría una producción especial para que ella cantase el papel de la mejor forma posible y la producción funcionase teatralmente.
El caso de Botha, siendo un cantante más que digno, es distinto, no es una cuestión de kilos o hermosura, es una cuestión de implicación. No se puede cantar un Niun mi tema con una absoluta falta de naturalidad en los movimiento, pensando en qué hago para ver cómo no me caigo, cómo me siento. O estar unos maestros como un pasmarote. Botha es un "secarga-funciones" en producciones bastante clásicas que solo se le pedía un mínimo de implicación. En una producción con una cierta exigencia escénica puede causar hasta cierta hilaridad.
En esa producción de Der Ferne Klang de Peter Mussbach que pude contemplar en directo y es excelente, estoy convencido que en vez de con Stemme y Botha, se hace con Stemme y Kaufmann y sería uno de los éxitos de la temporada en cualquier teatro puntero del mundo. Y creo que también vocalmente sería mejor, pero de lo que estoy seguro es que Botha lastraría la función dramáticamente.
De lo que estoy hablando no es de producciones modernas vs clásicas ni nada parecido, sino de un elemento esencial en la ópera, actuar dignamente y no hacer que a los espectadores una determinada escena les pueda parecer chocante y les saque del embrujo y la magia de la ópera.