Doctor Zhivago escribió:
me parece interesante ver cómo los ecos de ritos profanos permanecen en la simbología cristiana de la alta edad media y cómo posteriormente aparece un esfuerzo mucho más importante por redefinirlos y renegar, de alguna forma, de su significado original (diría yo que desde finales del siglo XV en adelante).
Bueno, es lógico. Lo que yo denomino el Premedievo --y los historiadores de Historia Antigua la Antigüedad Tardía
(Spätantike, Tardo Antico, Antiquité Tardive), esto es, un período que abarcaría entre los siglos III y VIII-- está caracterizado por un proceso de aculturación (de las masas paganas) a lo largo del cual la propia Iglesia (en cuanto
ecclesia o asamblea de fieles, no desde el punto de vista de las jerarquías) va a sufrir un proceso de ósmosis inevitable con el entorno. Es la época del enfrentamiento con las grandes herejías cristológicas (sabelianismo, arrianismo, nestorianismo, monofisismo) y de la fijación del canon dogmático, de la lucha contra el paganismo y las supersticiones, de la redacción de tratados y penitenciales para combatirlos, de la cristianización de los
pagi (de ahí lo de
paganus) por parte de los grandes evangelizadores (Benito de Nursia, Columbano, Bonifacio, etc.), de la organización de la estructura parroquial (que será decisiva en el proceso de cristianización), del afianzamiento del poder pontificio... Es logico, por tanto, que en una época de continuas metamorfosis como ésta --donde el mundo germánico se funde con el romano de manera definitiva-- el cristianismo (y su simbología) se llenasen de rasgos paganizantes.
Pero tampoco hay que dejarse engañar por las apariencias, pues las jerarquías eclesiales tuvieron siempre claro hasta donde podía llegarse, y lucharon denodadamente para controlar y mantener a raya esta "paganización" de costumbres y prácticas. No hay más que ver las fuentes de la época (especialmente la legislación conciliar, los tratados escritos por los padres de la Iglesia, los epistolarios y la literatura historiográfica supérstite: Gildas, Beda el Venerable, Gregorio de Tours, Fredegario, Martín de Braga, Burcardo de Worms, etc.) para darse cuenta de que la Iglesia siempre tuvo claro el camino hacia el que debía marcharse. Por otro lado, la ofensiva cristiana lanzada durante plena época carolingia --especialmente a partir del reinado de Luis el Piadoso y con la ayuda del visigodo Benito de Aniano-- sería decisiva para la homogeneización de la fe cristiana (reorganización de las iglesias, unidad de las órdenes religiosas en torno a la regla benedictina, renacimiento cultural con gran impulso de la Teología, conversión forzosa de las masas paganas del Imperio: sajones, eslavos, frisones, etc.).
Aunque el paganismo seguiría bien activo hasta los siglos XI-XII (países escandinavos) e incluso algo después, si pensamos en la persistencia de creencias paganas entre el pueblo (quiero decir, no bastaba con que el rey decidiera convertirse, para erradicar todo un pasado religioso con siglos de tradiciónque continuó vigente mucho más tiempo entre las masas populares). De todas formas, no esperaría yo hasta el siglo XV para decir que Europa --todo lo que he dicho se refiere a Europa, por supuesto-- estaba cristianizada.