Doctor Zhivago escribió:
Ya, si Domingo y Meli se ciñen a la partitura de la Pira ahorrándose el Do que se viene cantando desde hace tiempo, pues uno es muy libre de emocionarse por su respeto a la partitura. Yo personalmente creo que si fueran capaces de hacerlo lo harían. ¿Por qué? Porque otras veces lo intentan y no les sale. O les sale mal. Y le pueden echar encima todos los gestos compungidos, inteligencia interpretativa, respeto a la partitura y demás historias que quieran, pero esa es creo yo la cuestión que planteaba el sr. Gruberoviano. Vivimos en una época en la que, en determinado repertorio, los cantantes no rinden a la altura de lo que intentan, y lo que ellos intentan es lo que hace 50 años otros conseguían.
No nos engañemos: si un tenor hoy en día no hace el Do no escrito de la Pira, baja una cosa de tono alegando que así lo quería Verdi, o no acaba Celeste Aida metiendo un pepinazo en "vicino al sOOOOOOOOOOOOOOOOOOl",
una amplia mayoría (entre la que me cuento)
echa al tenor a lo leones y todo el mundo va a pensar (recalco, a pensar) que si no da el pepinazo es porque no puede, y que el "así lo quería Verdi" es una excusa. Ha pasado, pasa, y va a seguir pasando. ¿Que hay quien prefiere fidelidad extrema al compositor? Cierto. Pero son Muti y cuatro o cinco más. La mayoría quiere lo que quiere.
Doctor Zhivago escribió:
Lo que por mi parte libra absolutamente de la quema a los Jaroussky y compañía, ellos es que básicamente están reinventando una vocalidad perdida e irrecuperable, y me parece muy valorable no sólo por el esfuerzo sino por el resultado. Porque Vinci se hubiera tirado de los pelos viendo su Artaserse interpretado por un tenor y una legión de contratenores exactamente de la misma forma que Rossini lo hubiera hecho viendo a Flórez cantar a plena voz su Barbiere. O no. Pero eso no está en contradicción con el hecho de que a mí me gusten, y lo que es más objetivo, de que hacen con su voz exactamente lo que quieren hacer. Eso es cantar. Y desde ese punto de vista, lo que hace Jaroussky es mucho más "cantar" que lo que hacen Cura, Meli y toda la jauría. Lo que, entroncando con lo que dije al principio de este hilo, apoya el hecho de que existe una crisis vocal en un repertorio determinado y una superespecialización de los cantantes, que en algunos casos es positiva y en otros un reflejo de la incapacidad técnica de abordar un repertorio más amplio.
No tengo tan claro esto, aunque la reflexión es muy interesante. Los Jaroussky y compañía, usted lo ha dicho están "reinventando" una vocalidad perdida e irrecuperable. Cierto. Y ahí, justamente ahí, está la clave: en el uso de la palabra "reinventar". Dicen que se acercan a aquella vocalidad, pero la realidad nunca la vamos a saber. Si pudiésemos usar el término "recuperar" donde usted dice "reinventar" (usted mismo lo ha dicho, no podemos), los contratenores contarían con toda mi aprobación. Pero como el uso que se le da hoy a la cuerda de contratenor (que no es el que se le daba en tiempos de Porpora) me parece una cosa digamos experimental, pues frunzo el ceño. Y es que a mí el sonido de una Horne, de una Podles o incluso de una Hallenberg o una Prina cantando la misma página que un Jaroussky o un Faggioli me resulta mucho más atractivo. Si el precio que tengo que pagar es un tempo más lento (cosa que ni siquiera es cierta en casos como Hallenberg o Prina) igual estoy dispuesto a pagarlo...
Y luego hay una última cosa: el bajo barroco "históricamente informado" lo están acometiendo señores como Vito Priante o Sergio Foresti, que ni ellos saben si son bajos, si son barítonos o qué son; e incluso un señor como Lorenzo Regazzo, que tiene la voz colocadita en el sótano -2... Y hace solo 25 años ese mismo repertorio lo hacía gente como Samuel Ramey o Carlo Colombara, que al menos sí son bajos. Y aquí no hay trampa ni cartón: todos son bajos, pero aquí la "especialización" implica un detrimento de la calidad de dimensiones muy importantes. Y a ver quién es el guapo que afirma que los "bajos barrocos" de ahora han mejorado a los "bajos barrocos" de antes. Desde luego yo no...