VM escribió:
El cantante de mayor éxito en las últimas décadas en musicales ha sido, probablemente, Michael Crawford, que tuvo una evolución muy interesante. Su voz era de actor ligero de comedia, ni siquiera tenor cómico, pero estudió canto clásico de motu propio. Gracias a eso consiguió convencer a Webber, que le escuchó dando clase de canto, por pura casualidad. Es increíble ver cómo cantaba en Barnum y, meses más tarde, el Fantasma de la Ópera. Fascinante cambio, que le costó meses de trabajo a seis horas diarias. Carreras ha cantado un par de piezas de El Fantasma en recital y lo hace completamente distinto. La escritura de la pieza "Music of the night" roza lo absurdo para un cantante de ópera, en dos octavas entre La bemoles, con saltos de octava frecuentes, y sólo se puede hacer, con micrófono, susurrando al inicio para que no suene a un fantasma enloquecido ya desde ahí o se le caiga la voz al tenor que lo intente sin especial cuidado nada más comenzar. La pieza es pegadiza, pero nada que ver con algo operístico de mínima calidad (ni plagiando a Puccini lo consigue), y la partitura tiene una calidad ínfima. Suena bien todo el musical, e incluso encandila en el teatro, pero la música es repetitiva, incongruente y vocalmente un desastre. En una tesitura entre tenor y barítono lírico, mal escrita para ambos, el actor/cantante de más éxito ha sido lo más parecido a un tenor ligero.
La verdad es que no estoy muy de acuerdo en lo que dices. No veo tanta complicación en esos lab1 que hay en The music of the night. Se puede cantar perfectamente toda la canción sin tener que susurrar si se quiere, aunque es pertinente ese recurso, pero más que al principio, en partes más avanzadas, al decir "touch me" u otras expresiones de sentido similar, en función de cómo se construya la interpretación. Esta canción es más de
sentimiento que de voz y se puede abordar desde vocalidades muy distintas, no veo tan absurda la escritura, hay que quitarse el chip de la ópera para analizar los musicales. Los Lab3 con calderón se dan con un salto de octava y no veo nada extraño en ello, el primero con menor orquestación se suele dar en piano o apianándolo, aunque la mayoría de fantasmas utiliza en mayor o menor medida el falsete, nunca lo he escuchado con un filado tipo Fleta que sería lo suyo, mientras que el segundo se suele dar en forte y se mantiene en forte hasta el final del agudo.
Lo de la calidad ínfima desde luego que es muy discutible y mi opinión es la contraria. Jesucristo Superstar, El Fantasma, Los Miserables, son clásicos, musicales que cuentan historias que han conmovido a cientos de millones de espectadores, que poseen música inolvidable y que son grandes obras desde el punto de vista teatral. El Fantasma es el musical que más tiempo se ha representado y se representa en Broadway, ¿es de calidad ínfima comparado con el resto de musicales, solo es este musical de calidad ínfima, todos los musicales son de calidad ínfima, lo complejo siempre es mejor, por qué la gente va a los musicales, incluidos aficionados a ópera dodecafónica y atonal?
No pensemos exclusivamente en términos de niveles de orquestación, armonía, complejidad vocal porque podríamos llegar a la conclusión de que óperas que son obras maestras, son también de calidad ínfima en relación a otras obras del repertorio, pensemos en el género que tenemos entre manos, en los objetivos que se buscan. Un musical con una buena historia, unas cuantas grandes canciones sabiamente orquestadas y con buen pulso teatral puede ser más que suficiente para conmover a la audiencia. Y los grandes clásicos lo logran y no tienen nada de ínfimo. Algunos de lo musicales que he visto este mismo verano han tenido una calidad teatral que rara vez se ve en la ópera. Y en concreto el fantasma es entretenido para un aficionado a la ópera, analizando los estilos de la música de "ópera", comparando las composiciones del propio fantasma, que parecen más avanzadas en relación a la del inicio y otras óperas que se representan a lo largo del musical. Tiene además algunas canciones deliciosas y la música de la noche en mi opinión es bastante más profunda de lo que parece. El final en directo en el teatro interpretado por un fantasma que sea un gran actor puede ser algo inolvidable. Lo que sí creo es que la producción que en su momento gustó tanto, todas las ágiles transiciones, el efecto de la lámpara, etc, se ha quedado un poco anticuada, pero guarda cierto encanto romántico.
No creo que la voz de Crawford sea la de un tenor ligero escuchando sus interpretaciones del fantasma y menos la de tenor ligero operístico tipo Mironov. No da la sensación de tener esa vocalidad. Ni otros fantasmas de éxito como Wilkinson o Gould son tenores ligeros, de hecho Gould es un Heldentenor, pero vamos, que un tenor lírico o lírico-ligero, como puede ser quizás el propio Gerónimo Rauch, el último que he visto, puede cantar perfectamente el fantasma sin ningún problema, lo canta estupendamente aunque en mi opinión todavía le falta un poco de garra para toda la parte final. Como ya he dicho no es un papel de voz, sino de sentimientos, hasta con un timbre con voz horrible se podría hacer un gran fantasma.
Por cierto para los amantes de Jesucristo Superstar (entre los que me encuentro)
"El reparto original de la adaptación cinematográfica del musical "Jesucristo Superstar" (1973), Yvonne Elliman (Magdalena), Barry Dennen (Pilatos) y Ted Neeley (Jesús), vuelven mañana a los escenarios para protagonizar en el Teatro Sistina de Roma la aclamada opera rock."
Lamentablemente el excelente Judas de Carl Anderson falleció en el 2004, aunque si siguiera vivo seguro que tendría problemas para cantar el papel tan mayor, el de Judas tiene una tesitura bastante aguda, con varios La3, no es fácil.
Después de Roma van a hacer una función en la Arena de Verona el 12 de octubre y luego van a Milán.
Una oportunidad única de ver a estos intérpretes, estoy convencido de que serán unas funciones muy emotivas.