Gruberoviano escribió:
Gualtier Malde escribió:
Caballé, por supuesto.
Es irrelevante si la señora se arrastra hecha una ruina hoy día. En sus años de esplendor, lo que hizo fue grandioso. Lo único es que aún en esos años, hubo noches o momentos que fueron terribles, pero cuando alcanzó la gloria rozó la perfección.
Es curioso usted Don Gualtier. Hace apenas unos días ponía en duda a Jessye Norman por haber cantado poca ópera en escena. Ahora, sin embargo, no le da importancia al hecho de que Caballé se arrastre hecha una ruina hoy en día. ¿Cómo es eso? ¿Mejor hincharse a cantar, aunque en muchas ocasiones sea francamente mal? ¿Mejor abarcar más y peor que menos y a nivel que nunca NUNCA baja del notable alto, como hizo Norman? Esto no sé usted cómo lo verá, pero a mí me parece ambiguo que critique la falta en Norman y pase por alto el exceso (¿qué digo el exceso? ¡EL EXCESÍSIMO! de
Laca Ballé 
glups, perdón; quiero decir la Caballé.
Porque como voz y como carrera, la de Norman ha sido no sé si decir mejor es excederme, pero sí desde luego más sana y más coherente.
Insisto, Caballé tendría que haber ido parando en 1992 año arriba año abajo. De eso, en cualquier caso, han pasado más de VEINTE años. Y no me vengan con que durante VEINTE años (lo que duran muchas carreras de un cantante normal) esta señora ha venido viviendo de "sonidos aislados", porque es que entonces me enfado más y tampoco la voto en la próxima ronda (salvo que sea contra Callas, claro

).
Mire, esto es simple para mí:
1.- Para compensar lo que hizo Caballé entre 1965 y 1975, digamos, hacen falta como 50 carreras de Jessye Norman.
2.- Servidor vio a Caballé en 1987, todavía en un estado bastante bueno, y fue una noche mágica. Punto.
3.- El ridículo que haga Caballé con su carrera desde hace años es problema de ella y de los que paguen la entrada. Yo la juzgo por las cosas buenas y malas que hizo en sus años de esplendor. La carrera actual de Caballé no existe, es ficción y sólo merece ser juzgada como el delirio de una señora a la que se lo perdonamos por lo grande que fue. Y ya está.
4.- Un libro de Historia de la Ópera en el siglo XX no se puede escribir sin Caballé. Sin Norman, puede que sí.