
Como todos ustedes saben, los wagnerianos más recalcitrantes --no como un servidor, que lo es sólo de andar por casa--, siempre están intrigando y dando la barrila para dejar claro al mundo que su ídolo (¡qué digo su ídolo, su dios!) ha sido el músico más importante y trascendente de toda la Historia. Pero no contentos con eso, y temerosos de que el predominio en el ámbito de la ópera pudiera serle disputado por otro músico tanto o más popular que él --me refiero, claro está, a Giuseppe Verdi--, siempre han aventado la especie de que el compositor de Busseto no dejó de manifestar en sus obras de madurez influencias del genio de Leipzig (una idea, entre otras muchas, que el bueno de Franz Werfel materializó hábilmente, por cierto, bajo la forma de un hermoso relato titulado:
La novela de la ópera, donde se fantasea sobre ese hipotético influjo del alemán sobre el italiano). Y hasta tal extremo se ha elevado la ensoberbecida osadía de los "perfectos wagnerianos" que han llegado a sugerir, incluso, la hipótesis de que Verdi pudo tomar prestadas ideas musicales concretas (y algo más) de las partituras wagnerianas a la hora de componer la que, para un servidor, es su obra maestra: el
Otello estrenado en 1887. Para demostrarlo, ha habido algún malvado (y abyecto) wagneriano que, hace unos añitos, llegó a lanzar una andanada de hipótesis en un par de artículos bien documentados que pueden leerse
aquí y
aquí, y que muchos de ustedes seguramente ya conocerán.
La carnaza está lanzada. Veamos qué pasa...
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Coda final: si de esto ya se habló en su momento en este enciclopédico y oracular foro borren el hilo y santas pascuas (pero haga el favor de indicarme la Moderación dónde fue... ¡gracias!).