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Quienes vayan a la ópera por la puesta en escena tienen en Valencia este mes una cita ineludible con El barbero de Sevilla. Espectacular, trabajada, entretenida, original, muy bien ambientada, hasta divertida. Una especie de 13 Rue del Percebe o Aquí no hay quien viva giratorios, ofreciendo la fachada y los entresijos de la casa. La distribución de la "mansión" de Don Bartolo es magistral, aprovechando todos los huecos disponibles. Al final tanto giro quizás maree un poco y también la acción simultánea en varios puntos del escenario distrae un poco el asunto central de la ópera, lo cual es otro acierto, ya que en ocasiones es lo mejor.
Del libreto se cambia una vez Sevilla por Valencia y al final encajan un "¡vivan los novios!" que se lo podrían haber ahorrado. Sólo faltó un ninot de Don Bartolo y quemarlo allí mismo pero habría encarecido la producción.
Quienes vayan a la ópera por las voces, que se ahorren el viaje del AVE que no es AVE sino un Talgo de toda la vida repintado y tirado por una locomotora, esta vez sí, de la alta velocidad. Algunos no llegan ni para cantar en el TChMCh (vamos, el Chen), con el de marionetas van bien servido. Me refiero a los cantantes, no al tren.
Rosina fue la soprano Silvia Vázquez, voz pequeñita pero notable en el agudo, incluso el sobreagudo y que sinceramente creo que se equivocó de día. Para mí que estaba convocada como Reina de la Noche o como Olimpia y se lió con la agenda porque cantó Rosina como cualquiera de las anteriores. Con pausas para coger aire, enmorcilló sus arias con agudos y sobreagudos de su cosecha que no pintaban nada que no fuera el propio lucimiento. Sólo faltó que cambiase "Contro un cor" por otra aria y ya habríamos retrocedido cien años. "Una voce poco fa", sobre todo si es suya.
Mario Cassi, que estará en el Real si la misericordia divina no lo remedia, estuvo mal y escaso. Ahogado en la agilidad, inaudible en el centro, sólo aparecía vocalmente en el agudo forte, donde ahí sí se imponía a la orquesta. Hubo varios momentos que pensé que se le había olvidado la letra. Aún me asalta la duda. Como corte la barba igual que canta va a tener que echar el cierre al negocio incluso en época de bonanza. Me da que algunas jovencitas que había en el teatro se despistaron creyendo que se trataba de Mario Casas.
El uruguayo Edgardo Rocha, que también estará en Madrid pero no los mismos días que Cassi, mejoró según avanzaba la ópera. Empezó discretísimo, con una vocecilla minúscula que se oía gracias a que la acompañaba un solo instrumento pero que cuando se juntaban más de dos quedaba medio engullida. Para olvidar sus dos arias del primer acto. Sin embargo, en el segundo se entonó algo (en ambos sentidos) y ofreció un "Cessa di più" valiente y muy digno, con algo más de volumen, entregado en la coloratura y sin pasar de largo por ella. Teniendo en cuenta la dificultad de la pieza se ganó los aplausos del respetable.
Una lástima que Marco Camastra sea otro de los que no se quitaron la sordina, porque cantó bien "A un dottor della mia sorte", a todo trapo, como si fuera Benzemá por la M-40. Pero seguro que se le oía menos que al coche del francés.
Lo mejor de la parte vocal la pusieron dos veteranos: Paata Burchuladze, que lo pasaba mal en cuanto se aceleraba el canto (en "La calunnia", por ejemplo) pero cuya voz de bajo resonaba con claridad en todo el recinto, por encima de la orquesta, compañeros y hasta coro. Me gustó mucho su Don Basilio y brilló al lado de sus compañeros. Casi se me escapa una carcajada cuando todos le dicen que se vaya a la cama a recuperarse de la fiebre y contesta: "Eh, non son sordo". Muy cierto: qué oído tan finísimo.
Muy bien también Marina Rodríguez Cusí como Berta, notable en "Che vecchio sospettoso!". Sin duda era más apta como Rosina que la titular y fue justamente ovacionada. Además se lo pasó en grande en su habitación, especialmente en el segundo acto. Dos voces las suyas (Paata y ella) que dejaron en evidencia al resto del elenco, el cual incluso cantando en los conjuntos resultaba imperceptible.
Ambiente de Fallas, por cierto, en Valencia. Menos mal que no hubo a esas horas "mascletá". Habría sido letal para la ópera.
_________________ Mejor un mal Verdi que un buen Britten.
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