Baldassare, en el hilo de Così escribió:
Aunque no debería (porque luego perjudican la opinión de lo oído en el teatro), estoy oyendo a Carreras y Caballé en Rudel 77
Yo cometí el mismo error, no hice caso al Sr. Hentzau y en parte lo pagué. Aun así disfruté mucho con esta ópera y con el reparto de campanillas.
Reconozco que no me gustó plenamente la Gruberova. Muy bien en las arias, con unos filados de cortar la respiración (a los demás, no a ella) que sólo he visto igual en Caballé, una coloratura en forma, los agudos valientes y seguros (ay, ese último...), una entrega absoluta y una potencia que puede con toda la orquesta y el coro juntos. Con ello se minimiza unos recitativos extrañísimos que me hicieron pensar que le pasaba algo. Era como una sensación de yo-yó, sílaba forte-sílaba piano-sílaba forte-sílaba piano... No entendía por qué un papel ya de por sí dífícil se empeñaba en complicarlo más. Pero en fin, a saber cuándo saldrá otra fuera de serie similar. Se entiende la locura que desata.
Coincido en la opinión general sobre Bros, que ya comentábamos en el absurdo descanso tras el segundo acto (¿por qué no tras el primero?): siempre mirando al abismo en el agudo, ayer estuvo mucho más seguro que en la
Bolena que le vi en Barcelona. Con buena presencia en los dúos y tríos, cantó con gusto e hizo un emotivísimo "O tu, che m'involasti" rematado por una gran cabaletta. Se ganó una merecidísima ovación en la que incluso Gerardo habría desembocado. Quizás en el Liceo se sienta con más presión.
Bien también Ganassi y Stoyanov (mejor que en
Il Pirata) que acompañaron con gusto a los protagonistas y solventaron de manera notable sus arias correspondientes, aunque sus voces no empastaban mucho. Se notaba que eran un matrimonio.
Me llevé una sorpresa con "O tu, che m'involasti" (para mí, lo más bello de la ópera): el preludio me recordaba al del "Re dell'abisso" de
Un ballo in maschera.
Han vuelto, albricias, los programas gratuitos al Real, nada que ver con esa hoja mísera con letra de tamaño 7.
Muchos foreros (Cappucchilli, Arnold, Tunner, Sutherliano, Le Gou, Spinoza...), me alegró ver a Grobe y a Bramante, más de un año después.