zacarias escribió:
Los aficionados a la ópera no necesitamos publicidad , pero si quieres atraer a alguien que no la conozca , logicamente Haneke es más conocido y el principal tirón publicitario.
La propuesta escénica de Haneke, que por desgracia no voy a poder ver en el teatro por temas laborales, puede ser absolutamente maravillosa, en esto ni entro. Me quedo en la semiótica del mensaje publicitario y por ello ese razonamiento suyo no me vale. Es como sí el Real Madrid publicitase un partido en el Bernabeu contra el Levante con el único eje de comunicación de "ven a ver las nuevas botas Nike de Cristiano Ronaldo" por que es lo que se vende en sus tiendas y porque a los niños les preocupa más esas botas que la alineación del Levante. O si una cadena de cines anunciase cuan buenas son sus palomitas y obviase que película vamos a ver, pues es donde más margen están sacando actualmente.
En todo caso, habría que pensar que si toda la comunicación se centra en la dirección de escena ¿que queda detrás?. Por poner un ejemplo, el trabajo Zefirelli en la Tosca del Met de Domingo, Behrens y McNeill puede ser histórico y hasta mítico, pero a nadie en su sano juicio se le ocurriría publicitarlo por delante de los cantantes o de la dirección orquestal de Sinopoli.
A mi me dá que pensar que el futuro de la ópera esté en la "no ópera". No es el caso de este Cossi, pues las producciones de opera de cineastas abundan y en algún caso son históricas. Pero sí, que el producto se pretenda vender concentrándose sólo en el envoltorio. Más grave es vender que se atraen aficionados a la ópera mediante productos que poco tienen que ver con la lírica, como fué el caso del chou de la Abramovich, que se definió como una ópera por los santos c.j...s de Mortier.