Carl Tunner escribió:
Otro problema de estas representaciones de Boris es que se haga un solo descanso. Soy consciente, que intentar se respeten las pausas de actos previstas por los autores, es una batalla perdida, pero colocar dos horas y pico seguidas de una ópera que tiene su dificultad y que requiere una gran concentración, además de ser interpretada de forma aburridísima, es un error.
Vuelvo a insistir en que el cuerpo humano tiene sus limitaciones y que es incapaz de mantener la atención más de una hora u hora y media en lo que más le pueda agradar y estando en la comodidad más ideal. Imagínense una única pausa un muermo de función, en butacas no especialmente cómodas y en una obra larga y dura.
¡¡Madre del amor hermoso!! ¿¿¿DOS HORAS Y MEDIA SEGUIDAS TENIENDO QUE PERMANECER SENTADO EN ESAS BUTACAS PARA PITUFOS QUE TIENE EL TEATRO REAL??? Perdonen ustedes por el grito, pero es que éste es otro de los temas que más me cabrea (al margen del de los directores de escena). La @#ta costumbre de incumplir, también aquí, la voluntad de unos compositores que, conocedores de las limitaciones físicas del ser humano que enuncia Tunner, establecían las preceptivas (y a veces numerosas) pausas porque deseaban asegurar el triunfo de sus obras no cansando demasiado al público. Y es que verán ustedes: estoy dispuesto a tragarme todas las patochadas conceptuales que se les pueda ocurrir a los directores de escena (cubos, guardapolvos, trajes de nazis, escenarios vacíos, vídeos, etc.), pero lo que llevo fatal es que me tengan sentado, sin necesidad, en esas sillitas de juguete que siguen siendo las butacas de muchos teatros actuales (algo que ocurre menos en los cines, todo sea dicho).
No es lógico, no es acertado, no es compasivo tener al personal en posición casi fetal todo ese tiempo (¡¡¡dos horas y media, madre mía!!) en los asientos decimonónicos del coliseo madrileño. Insisto: estoy completamente de acuerdo con Mr. Tunner en lo que dice de nuestras limitaciones como animales "observantes": ¡¡si uno es incapaz de estar dos horas y media sin mover una pestaña en casa, tumbado cómodamente en un sillón y con los pies en alto, mientras ve
Con faldas y a lo loco, pongamos por caso, ¿cómo va a poder aguantar toda la epopeya del zar Boris encajonado en una butaca que le impide mover el menor músculo de las extremidades inferiores, donde está estorbándose de continuo con los dos vecinos de localidad y en la que ni siquiera puede echarse un poquito hacia adelante para relajar la columna y el cosix, porque molesta al espectador de atrás? ¿De verdad es necesario todo esto, cuando además la mayoría de las veces los espectáculos no acaban tan tarde?
Me parece intolerable, la verdad (porque para mí, personalmente, es una cuestión que me impide disfrutar a fondo de muchas de las funciones).