Carl Tunner escribió:
Otro problema de estas representaciones de Boris es que se haga un solo descanso. Soy consciente, que intentar se respeten las pausas de actos previstas por los autores, es una batalla perdida, pero colocar dos horas y pico seguidas de una ópera que tiene su dificultad y que requiere una gran concentración, además de ser interpretada de forma aburridísima, es un error.
Vuelvo a insistir en que el cuerpo humano tiene sus limitaciones y que es incapaz de mantener la atención más de una hora u hora y media en lo que más le pueda agradar y estando en la comodidad más ideal. Imagínense una única pausa un muermo de función, en butacas no especialmente cómodas y en una obra larga y dura.
Yo creo que el problema no es lo que dure una cosa, sino la calidad de la función. Soy partidario de hacer cuantas menos pausas mejor, en casi cualquier cosa, y hacer coincidir las pausas con los momentos climax. Yo vi
Pélleas (que para mí es más dura que
Boris) con una sola pausa y no se me hizo larga (90+70 minutos, aproximadamente), vi
Werther con una sola pausa (tras el segundo acto o sea, más o menos 75+65 minutos) y tampoco se hacía larga...
Me desplazo al teatro, porque últimamente he visto muchas obras muy largas. La primera parte de un montaje de
Luces de Bohemia que vi hará un año duraba 1h45 minutos, luego la pausa y luego otra hora. No se hizo larga. La "wagneriana"
Agosto (Condado de Osage) estaba dividida en dos partes: la primera sobrepasaba las dos horas con bastante generosidad (2h30 min tal vez, no recuerdo), luego pausa y luego hora y veinte más o menos. No se hizo larga tampoco. Lo mismo en
Un Tranvía Llamado Deseo que montó Mario Gas: dos horas, pausa y una hora.
De Ratones y Hombres, ahora mismo en cartel, dura 2h15 min sin pausa... En ninguna hubo aburrimiento, es más, la mayoría acabaron en delirio.
Yo tener que ver
Romeo et Juliette o
Pélleas et Melisande en cinco actos con cuatro pausas, o
Aida en cuatro actos con tres pausas, y salir del teatro más tarde que si fuese a ver
PLASTIfal es algo que no concibo a día de hoy, no veo necesidad. Luego claro, los espectáculos es como todo: o te enganchan o no te enganchan.