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Жизнь за царя, (
Una vida por el zar), de Mijail Glinka, Ópera en cuatro actos y un epílogo, con libreto de Georgi von Rosen, estrenada en San Petersburgo el 9 de diciembre de 1836. Debido a la censura soviética, se reestrenó en Moscú, el 21 de febrero de 1939, con el título de Ivan Susanin, y libreto de Sergei Gorodezky. ¡Vaya pedazo de Operón!
La acción transcurre en Domnino, un pueblo ruso, en Polonia y en Moscú, en 1612-1613, y el protagonista, Ivan Susanin, es un sencillo campesino que sacrifica su vida para salvar a Miguel I, el primer Zar de Rusia de la casa Romanov, al tiempo que provoca la perdición de todo un ejército polaco.
Con esta Ópera, Glinka se convierte en el padre de la ópera nacional rusa, y en modelo para los compositores rusos de su posteridad, y el rol protagonista, Ivan Susanin, en el primero de una serie de magníficos papeles para bajo, entre los que cabe citar Boris Godunov, los dos del Príncipe Igor (Galizky y Konchak) o Iván el Terrible (de la Muchacha de Pskov, de Rimsky Korsakov). Ossip Petrov fue el primer Susanin (y el primer Ruslán, y tres décadas después el primer Varlaam). Fiodor Chaliapin o Mark Reizen se encuentran también entre los grandes intérpretes del héroe patriótico ruso.


La versión que he escuchado la dirige Melik-Pashayev a las huestes del Bolshoi, en 1947 (Nebolsin dirige el epílogo tres años después -y un apéndice de 30 minutos-), y tiene a otro gran cantante, Maxim Mikhailov, como Ivan Susanin, magníficamente acompañado por Georgi Nelepp (Sobinin), un tenorazo de los buenos de verdad (aunque, no sé por qué, no se canta el aria del cuarto acto, mi fragmento favorito de esta obra, -
aquí la versión, estratosférica, de Nicolai Gedda-). Entre las damas, mejor Antonova (excelente Vanya), mezzosoprano (o incluso contralto) a la que no conocía y que me ha causado una gratísima impresión. Natalia Spiller (Antonida) me ha parecido más del montón.

Otro fragmento maravilloso, de los muchos que pueblan esta POMA, es el terceto del primer acto.
Magnífica versión, también con Nelepp, en esta ocasión junto a Reizen y Shumskaya (1951).
En fin, un Operón,

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