Gino escribió:
El problema real con ese "Trovador" es que todos los defectos apuntados por Mr. Maldé (que regresa con un agudo mensaje) contribuyen a uno mucho mayor: que realmente no se escuche ni un solo personaje bien definido - algunos ni siquiera esbozado - durante la ópera, lo cual estando Karajan de por medio es más bien raro. Podríamos hablar de cuántas grabaciones de "Il Trovatore" conocemos en las que se escuchen personajes acabados o incluso si es ésta una ópera de personajes o más bien de "arquetipos". Igualmente pienso que los arquetipos que ofrecerían Bastianini y Corelli no serían los más verdianos.
En cambio, con sus defectos, en el "Ballo" sí se escuchan personajes. De hecho yo no conozco ningún Ricardo de Pavarotti tan completo como éste. Es una pena que no hubiera representaciones en vivo con este reparto y dirección antes de la grabación. Por otro lado, no está de más recordar qué tipo de personaje es Amelia, una burguesa, y cuál es el estado de ánimo de casi toda su música. Lo digo por la ligereza con la que el Sr. Tunner adjudica el dichoso "inane" según su preferencia.
Sólo hay que escuchar a la Callas o la Gencer cantar el terceto del acto I y, especialmente, las maravillosas y esenciales frases de Amelia "Consentimi, o Signore, Virtù ch'io lavi 'l core.
E l'infiammato palpito Nel petto mio sopir" para ver claro por qué uso muy adecuadamente (y no por capricho) el término de inane. Margaret Price fué una gran señora del canto, con mucha clase, pero de modos más afines a Mozart, el mundo del Lied o papeles como Ariadne o Mariscala. Por muy "burguesa" que sea Amelia, se ve sometida unas cuitas, unas situaciones de alto contenido dramático y la vehemencia y vibración interna del acento verdiano es la que es.
Trovatore, además de una orgía de melodías, es una ópera de voces, no de personajes.
EL Trovatore de Buenos Aires que cita Ghiaurov es muy bueno, magnífico, pero De Fabritiis, un gran conocedor, experto y buen director de foso está a años luz de un Karajan. Además, la Price (Leontyne) no está tan espléndida de voz como en 1962 (ni siquiera se va a los does no escritos en "di te scordarmi di te" del miserere, que en Salzburgo son lanzas). Hay muchos menos voltios en esa función.