Seguro que en el Villamarta, la Blancas es muy querida, pero no creo que tanto como en el Liceo, donde ha heredado todos los fans de su madre, que eran legión.
Yo, que la he visto desde sus comienzos, no puedo negar que ahora mismo está en un estado vocal casi terminal con la voz totalmente desvencijada en una extraña carrera, en la que por un lado, ha pretendido seguir los pasos de su progenitora (que contaba con un material vocal único) y por otro lado, en la que su temperamento flamígero ha ido por otro camino (siempre por delante) que su voz y su técnica.
En sus mejores momentos ofrecía un instrumento de lírico-ligera (con pretensiones de lírica a su debido tiempo) muy timbrado que corría estupendamente en teatro y una extraña alternancia de frases y sonidos de diva con otras casi de aficionada, sin conseguir nunca una línea de canto coherente y uniformemente asentada, pero en lo que nunca ha defraudado era en presencia escénica, garra y talento dramático.
Aún su reciente Nedda de Pagliacci, como ha dije en su momento, me pareció ejemplar y paradigmática en lo interpretativo. En lo vocal ya está para poco, pero mentiría si negara que su Tosca me produce un morbo tremendo
