Aletheia escribió:
Entonces la Bartoli proyecta mal la voz? No saquéis conclusiones precipitadas de las palabras que aquí se escriben...a ver, yo no he dicho que para cantar barroco haya que tener la voz pequeña, sólo que no hace falta tener un volumen atronador lo cual, efectivamente, no tiene que ver (en principio) con que se oiga más o menos en un teatro, aunque también depende y mucho de las dimensiones del teatro y de su acústica (¿o en esto también estoy errado Grub?) (...) Y desde luego Grub, no sé si tú te estarás quedando sordo, pero yo no, y a la Bartoli, insisto, se la oye perfectamente aunque no con el caudal sonoro que debió tener la Nilsson, claro está, porque si algo tiene de bueno es que con los medios que tiene, sabe sacarles muy bien partido en su repertorio. La prueba del algodón está en las piezas tranquilas y en los pianos. Y esto lo dice todo el mundo, o casi, para no ser totalitario en mis afirmaciones, independientemente de que te convenzan o no otras características y peculiaridades de su voz y su estilo, tema que daría lugar a otro hilo y que ya se ha tratado ampliamente desde este foro.
Voy a ser muy breve. He escuchado muchas veces en repertorios muy diverosos (barroco -con un VOZARRÓN y en estilo-, belcanto e incluso ópera verista) a la señora Ewa Podlés, que es un cañón vocal. Una vez, incluso, en un concierto de lieder con piano, en el que supo recoger convenientemente sus poderosos medios. De eso va, de saber usar la voz y adaptarse al estilo.
A la Bartoli no se lo oye lo suficiente. Por otra parte, hablas de que domina su repertorio; no estaría de más que me aclarases cuál es, porque una señora que hoy canta de mezzo y mañana de soprano, sin ningún criterio y sacándose versiones alternativas de la manga... No, sé. Cualquier día canta Abigaille. Además, en su afán de supuesto perfeccionismo técnico, ha dejado atrás cualquier tipo de imaginación y magia en el canto; cosas para mí fundamentales. Por mucho que muchos digan exactamente lo contrario, para mí es una cantante super fría, super ausente. Una máquina de hacer sonidos; pero eso, una máquina. Y, a mí, si no me transmiten nada, o tienen un material vocal PRIVILEGIADO (que, evidentemente, no es el caso) o mal vamos. En Santiago hizo un concierto de casi tres horas. Yo, a la media hora, me hubiera ido gustoso a casa, porque ya sabía exactamente qué iba a hacer en cada momento...
La belleza del timbre no tiene NADA que ver, y esto me sirve para proponer un símil completito: Rockwell Blake era un timbre horrendo, pero no por eso dejaba de ser un genio de la técnica; y con esa técnica, muchas veces a base del factor sorpresa, te hacía vibrar; justo lo contrario que Bartoli, que lo del factor sorpresa no sabe lo que es. Y Blake era una voz pequeña, pero ¡carajo! cómo corría por cada esquina del teatro siempre que le ví en directo.