Spinoza escribió:
Eso de que "una voz como la de un Dietrich Henchel en fff cabe calculo que 56 veces en un pp de Quasthoff"... en fin...
Hombre, señor, es una hipérbole, está claro que no es así, vamos es que no he ido al recital con un audiómetro. Pero en todo caso, usted me entiende perfectamente lo que quiero transmitir, que es mucho más simple: CANTAR de verdad lied, cantarlos, hacerles justicia, ir al corazon de las notas escritas, atacarlas y que con tal firmeza lleguen plenas a tu oido y que "pique" en el tímpano su efecto armónico. Simplemente. Algo muy distinto que acariciar las notas, melosearlas, susurrarlas, emitirlas desde el cogote saliendo mate, y que sea la oreja la que tenga que esforzarse en identificar lo que ahí pasa.
Llámele usted "peso", kilos, fuerza o como quiera. Yo al final lo llamo cantar lied versus manipularlo.
¿Usted ha escuchado los ciclos de Schubert por Hans Hotter?
¿Y no le parece algo cuyo parecido con un Dietrich Henchel de la vida, un Goerne, un Hampson, o un Gerhaher es pura coincidencia?
Y lo mismo Quasthoff, que seguramente sea el último ejemplo vivo del verdadero lied. Es que ya no hablo de una calidad o técnica mejor o peor (que hasta en ese punto, podrían los mentados tener sus argumentos: la técnica en el canto no es patrimonio de una voz más o menos caudalosa), si no simplemente de OTRO CONCEPTO, otra cosa. Es como si de repente se diera por buena la teoría que es mejor jugar al fútbol a la pata coja que con las dos piernas... es que es así de notorio el tema. Pero claro, como hoy día parece en esto de lied estar todo el mundo jugando al futbol con la pata coja, pues se asume que esa deba ser la cosa, y nos olvidamos que es un deporte pensado para jugarlo con las dos piernas a base de bien.
Por supuesto, oiga, abro la espita (no quiero ser cruel ni desmedido con ningun interprete) que Henschel estuviera en baja forma o tocado o desmotivado. Ya esto no lo sé. Si desde luego, lo que da de sí es lo que ayer vimos en Madrid a eso de las 11.30 am, efectivamente, un ejemplito más de esa falsa y tan dañina corriente.