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Lo reconozco , soy un mitómano y Cherubina me descubrió en mi faceta “hooligan”. Es tal la fascinación que me produce un ser humano capaz de subir a un escenario y transmutar su esencia de simple mortal en vehículo transportador de emociones, que me descompongo ante cualquiera de ellos, y como teenager de manual quiero firma, foto y lo que haga falta.
Cura en persona, no entro a analizar sus facultades canoras aquí, trasciende magnetismo. Personalidad arrolladora, y no sólo en volumetría física (aprovecho para comentar que prefiero ser amigo suyo en caso de contraste de opiniones que exija ir más allá de las palabras...Me pasa un palmo de altura y de peso no digamos.). Aunque mi tendencia natural no tiende a juzgar a los hombres por su sex appeal, entiendo que la concurrencia femenina mostrara un interés ,por decirlo de alguna manera, tendente a la valoración más del continente que del contenido. Su pose pública es de “antidivo”, pero del análisis de sus manifestaciones, emana una autoestima que fluctúa en los lindes de cierta prepotencia, eso sí, argumentada intelectualmente. Su táctica vendría a ser que la mejor defensa es un buen ataque, y en consecuencia, sabedor de las criticas que suscita, emprende un demoledor ataque contra las bases del sistema, que siempre queda muy bien, aunque por otra parte después se beneficie de la misma estructura que acaba de descomponer. Por ahí aparecen los críticos, que siempre afirma leer recién publicadas sus crónicas, a los que dice respetar, siempre y cuando no le causen daño moral. Luego explica como anécdota su Cav. del Met, con una colega de reparto que cantaba con una potencia como cuatro camiones (creo que se refería a Dolora Z....). Según él Cav no debe cantarse a lo “verista” (en eso coincido) y usó en la primera función un volumen de voz temperado para la ocasión. Cómo la crítica dijo que Cura parecía perdido al lado de su compañera de reparto en la inmensidad del Met, en la siguiente “recita” parece ser que aquello fue un auténtico huracán. Tal fue así que el mismo crítico apuntó que a Cura se le tiene que provocar para que cante Cav. como se debe(sic).
Luego tocó el turno a las producciones: Como dijo Cherubina el sector femenino le apretó mucho para que confesara que se sentía incómodo con la actual del Liceu. Pues bien, lo cierto es que José se despachó a gusto. Según sus propias declaraciones, ha sido él mismo quien la ha reinventado hasta tal punto que se hará un DVD. Obviamente el mérito es todo suyo, ya que al parecer el resto del reparto no se ha implicado como él.
La frase de la tarde, que a mi me impactó, aludía a la “necrofilia melodramática”.Este concepto acuñado por José alude a la tradición de considerar siempre superior a la generación anterior a la vigente, y que en mi opinión es extrapolable a todos los géneros. Cualquier tiempo pasado fue mejor???????.....En mi personal apreciación, y sería un tema de debate interminable, procede la aplicación un término más marxista que “marxiano”(los hermanísimos...) que consiste en el análisis concreto de la circunstancia concreta. Con esto no digo nada y lo digo todo, pero no quiero encender polémica, y rebajando el tono sólo diré que no creo que una leyenda como Gino Bartali, que no era tenor sinó ,ciclista, sea superior a Greg leMond, o que éste supere a Armstrong, otro que no es barítono ,sinó que pedaleó y mucho en Le Tour. Extendiendo estas premisas al tema que nos ocupa dejo ya sentadas mis apreciaciones sobre el particular muy someramente.En fin, eso venía a cuento porque le molestó que le compararan con Domingo.
Amigos, perdonadme, pero no tengo capacidad de síntesis. Sólo decir que el patinazo de José con X. Cester fue monumental...Dijo Cura que la crítica de Barcelona le trató bien salvo un “tonto” del Avui, que no era otro que el mismísimo moderador del debate.Los dos salvaron el trance con exquisita corrección. Por cierto, gracias a un compatriota de Cura, un chaval que se llama Leo Messi, pasé una noche de miércoles de ensueño...
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