Bramante escribió:
Dejadme deciros que conozco más o menos las obras de James (incluida ésta) y que sé que en su estilo literario siempre existe una crítica de la sociedad europea que le toco vivir frente a la americana, en la que nació, y a la que la considera más fresca, menos podrida. Obviamente que en esa crítica a la sociedad europea se puede y debe incluir el tema de la represión sexual en la Inglaterra de la época. También reconozco que la interpretación freudiana de la novela da mucho juego pero, sinceramente, me sorprende que deis por hecho que esa era la intención del autor.
Me parece muy interesante tu pregunta-afirmación.
Creo, en la línea de lo que dices, que reducir la interpretación de las dos Vueltas de Tuerca a lo sexual es un error empobrecedor.
Yo creo que el objetivo de James era hacer una novela de género, y lo logró. Lo que pasa es que su ambigüedad la convierte en una obra polisémica, que puede ser leída desde muchos puntos de vista. La edición extendida de Penguin trae una fascinante antología de crítica literaria sobre la obra. Pero más allá de la libre interpretación, es verdad que la propia vida de Henry James, su homosexualidad tácita y su estrecha relación con su hermana hacen que haya que dar otra vuelta de tuerca, nunca fácil ni explícita, a su novela. En todo caso, se puede leer primordialmente como lo que es, una brillante obra de género.
La obra de Piper-Britten es muy distinta. Pero tampoco creo que lo sexual sea lo más importante en ella. Para empezar, la sexualidad nunca es explícita en la obra de Britten. Lo más carnal (y aún así es sutil) que escribió tal vez sea el relato de Albert Herring

(En Lucretia obliga el guión

) El deseo siempre está estilizado (Quint, Sueño de una noche...), la belleza siempre es ideal y
moral (Billy), el amor suele ser platónico (Death in Venice). En sus óperas como en su vida, el sexo es aquello de lo que un caballero inglés nunca habla.
Para mí Quint no abre a Miles un mundo sexual. No creo que haya que sobreentender relaciones ni iniciaciones. Y ahí está la clave. En la ambigüedad del relato el espectador ve sexo. Pero es el propio espectador el que confiere al sexo un significado alegórico. Por decirlo con tus palabras, no es que los fantasmas sean la alegoría de la iniciación sexual, sino que el sexo (imaginado por el espectador) es la alegoría de algo mucho mayor (que lo incluye). Piper lo deja claro en el libreto, en unas de las líneas más bellas que nunca he leído:
I am all things strange and bold,
The riderless horse Snorting,
stamping on the hard sea sand,
The hero-highwayman
plundering the land.
I am King Midas with gold in his hand.
I am the smooth world's double face,
Mercury's heels feathered with mischief
and a God's deceit.
The brittle blandishment of counterfeit.
In me secrets,
and half-formed desires meet.Con ese lenguaje tan de Auden, tan abstracto-pop (perdón, Auden), Piper intenta abrir una brecha de sugerencias infinitas. Tan infinitas como la imaginación de un niño. Quint es para Miles TODO. Porque con diez años todo es posible, no hay pregunta que no se atreva a formular ni paraíso que no pueda imaginar. Y Quint es la respuesta y a la vez el estímulo para la pregunta. Quint era el guía de los últimos días de infancia (=inocencia).
What goes on in your head,
what questions?
Ask, for I answer all.Los fantasmas (y ésta es mi interpretación favorita) son recuerdo (en inglés,
a haunted house, pero también
haunting memories). La Vuelta de Tuerca es una elipsis. La Institutriz llega y constantemente encontramos (encuentra) cosas que se refieren a ALGO anterior. Ese algo es lo verdaderamente importante en la historia. Y lo único que une el momento presente con ese pasado son los fantasmas, recuerdo de lo vivido. La Institutriz cree que son los fantamas los que
están corrompiendo a los niños, pero se equivoca. Lo que ocurrió antes de su llegada es lo que les hizo perder la
Inocencia.
¿Y qué fue lo que ocurrió? No sabemos nada. En todo caso acabó con la muerte traumática de las dos personas a las que estos niños sin padres (¿cómo se quedaron sin padres?) amaban por encima de todo. Y fue eso lo que les hizo perder la inocencia, lo que les hizo ser mayores.
Malo malo era una canción inocente, mnemotécnica, que Quint o Jessel le enseñaron a Miles para aprender una palabra en latín. Ocurrido todo, Malo malo es el recuerdo de la infancia que no volverá. A los ojos de la Institutriz (y del espectador) es una perversa asociación entre la manzana del pecado y la maldad. Pero de nuevo ésa es la simplificación.
En resumen, que me enrollo. El sexo es secundario en La Vuelta de Tuerca. O, dicho de otro modo, forma parte de algo mucho más grande.
Claro que también se puede pensar que Quint abusaba de Miles y que al final muere de shock post-traumático. Al final, estamos diciendo lo mismo.

Para pajas mentales mejor escritas y más pensadas que las mías, hay por ahí muy buenos artículos, si a alguien le interesa, mp. Al final me ha quedado todo mucho más chapucero de lo que lo tengo en la cabeza, pero ya no me apetece reescribirlo

El idiota escribió:
Bramante escribió:
La escena de la clase de latín lo que demuestra, como tú mismo dices en tu ópera del mes, es una broma privada entre el compositor, libretista y no sé quien más.
Una broma de contenido sexual. Y Britten tenía un gran interés en temas de menores, homosexualidad etc.
Eso no está tan claro. Un querido amigo me pasó un par de textos que discuten sobre el tema:
-Valentine Cunningham en un superficial artículo en The Guardian sostenía la opinión de Idi (y la mía cuando escuché la ópera por primera vez).
http://www.guardian.co.uk/education/200 ... reducation
-En otro artículo, bastante más matizado, Christopher Stray rebate inteligentemente esa interpretación.
http://faculty.ed.uiuc.edu/westbury/par ... .Stray.rtf
Personalmente creo que no hay dobles sentidos en la lista de nombres de la lección de latín. Simplemente son masculinos de la tercera. Miles, Flora, Masculino, Femenino, Soldado, Flor, como recuerda Stray. Miles está tomando conciencia de que es un hombre. Ya no es inocente.
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En el diccionario de la RAE de 1780 aparece por primera vez inocente. Una de sus acepciones es El niño que está en el estado de no conocer la malicia. Qué sencillo y qué bonito.
No conoce el bien y el mal. Como cuando Miles cantaba Malo malo sin saber qué significaba. Cuando lo canta en la obra sí lo sabe. Y dice que prefiere ser malo. Y la manzana es el símbolo no del pecado sino del conocimiento. Quint es el conocimiento, no el sexo.