Cuando las carmelitas pronuncian el voto de Sacrificio, Blanche lo toma con el resto de sus compañeras.
El miedo a la muerte que le ha perseguido toda la vida, y que le hace pedir al comienzo de la ópera que Dios "le devuelva el honor", provoca su huída. Debe encontrar en su interior la fuerza necesaria para aceptar el Sacrificio, y alcanzar así la Gracia. Lo consigue, y por eso se presenta junto a sus compañeras delante de la guillotina.
Esta es la historia que nos cuentan Bernanos y Poulenc. La
misma historia. Lógicamente, basados en el texto de Bernanos, Bresson, Truffaut o Almodovar podrían contar una historia distinta. Pero la de Poulenc, es exactamente la de Bernanos.
Esa "relación" entre Constance y Blanche, no existe en ningún momento en el texto ni está sugerida en la música. Es algo que está puramente en la imaginación de algún espectador concreto, probablemente anegado por imágenes procedentes de otras extravagantes puestas en escena operísticas.

. Con la misma base, se puede pretender que en realidad Constance se enamora de la Segunda Prioira, mientras Blanche está enamorada de la Primera Priora, que mantenía una relación con la Madre María (que a partir de entonces odia a Blanche) y.... Por favor.
¿Podemos pretender hoy entender
Los Persas de la misma manera que un griego de la época? Es un debate interesante, pero que no viene al caso entre manos. Poulenc no vivió en la Grecia clásica, ni en el Japón de la era Tokugawa, sino en Francia hace unos cuantas décadas, y Carmelitas es de 1957.
En cualquier caso, el Arte, el gran Arte, llega a cada ser humano y le afecta de una forma distinta. Y puede hacerlo atravesando milenios. Pero no estamos hablando de eso.
De lo que estamos hablando es de presentar una
puesta en escena de una ópera, tal y como fue concebida por sus autores, de forma inequivoca. Es decir, hacer de intermediario entre el Arte y el espectador. Este último, puede disfrutar de la obra de Arte dentro del marco de referencia que considere oportuno. Presentar la obra, sin embargo, debe hacerse en el marco de referencia del autor(es).
Esa presentación debe acometerse, fundamentalmente, con humildad. Sirviendo a la obra, y no utilizarla para contarnos historias alternativas, o visiones espúreas (que, además, tendrán un interés relativo, en el mejor de los casos). Esa humildad, ese servicio, es lo que falta cuando alguien decide que, en realidad, Paul se suicida o Blanche es una lesbiana paranoica o Tristán e Isolda se van a vivir felices y comer perdices. Mentiras e incongruencias con el texto y la música.