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Mis últimas reflexiones sobre este tema:
-Claro que no es un buen Rigoletto, ni nada parecido a una referencia o ejemplo, sino una interpretación especial, particular, singular
- La extrema popularidad de Domingo ha logrado que Rigoletto lo vean y escuchen millones de personas desde Samoa a Algeciras. A mí me encanta que una obra de arte que amo tanto, se divulgue.
- Una interpretación especial de una especie de "último divo" carismático y con personalidad, aun capaz de crear aquí y allá momentos de emoción y teatralidad, enmedio de la penosa situación vocal actual, sin cantantes de ópera de verdad, sin personalidades vocales ni interpretativas, con los directores de escena campando a su anchas con el aburrimiento generalizado imperando en los teatros.
-Que se ha ofrecido la partitura puramente como tal, dirigida por un director musical puntero, incluso con las puntature de la tradición, pero no un montaje espúrio con mezclas tipo chill out, sintetizadores o guitarras eléctricas. Esto no ha sido Luis Cobos.
El mundo ha visto y escuchado Rigoletto de Giuseppe Verdi con la única particularidad, especial, de un tenor, último divo y popularísimo, cantando una parte de barítono. A mí lo que me pareció indignante, fué la representación de esta ópera, en que se amputó el aria de Gilda, porque, según el director de escena, era un bodrio. Eso sí que es un escándalo.
-Con ello, ha habido mucha gente que se ha acercado a la ópera y que nunca lo habría hecho en su vida. Algunos se harán aficionados y será el momento en que se den cuenta, que esto ha sido algo excepcional y particular, que Rigoletto debe cantarlo un barítono y si es posible en plenas facultades. Escucharán las versiones referenciales de esta obra maestra y, poco a poco, las buenas interpretaciones que ha dejado Domingo como tenor (no de Duca, precisamente) a lo largo de su carrera.
-Que en la historia y tradición operistica, los propios compositores realizaron arreglos o versiones para divos de especial significación y/o popularidad: Verdi con Violetta respecto a Adelina Patti. Massenet le adaptó una versión baritonal de Werther a Mattia Battistini. Puccini le bajó medio tono la mannina a Caruso. Por hablar de casos más "recientes" y no hablar de Rossini, Bellini y Donizetti y sus versiones para Malibrán, Pasta y demás.
No hay que escandalizarse. No es nada raro. Incluso me alegro que, aunque sea un caso especial, los cantantes recuperen mando y protagonismo en la lírica.
_________________ "El canto como la belleza que se convierte en verdad" (Friedrich Schiller)
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