Carl Tunner escribió:
Lo siento, pero voy a romper una lanza a favor de Domingo. Qué quieren que les diga, pero yo veo un cantante de ópera de los de antes, que emociona, que se entrega, que tiene carisma y personalidad tímbrica e interpertativa. Me ha conmovido en el "cortigiani". Verle, después de tantos años de escucharle en teatro, así anciano, totalmente creible como padre, sfiatado, jadeante, entrecortado, pero ¡qué emoción!. Luego hemos tenido un ejemplo perfecto de cantante actual, una soprano (de la que ignoro el nombre) genérica como timbre, insulsa como fraseadora, impersonal, sin los mínimos rudimentos tecnicos (agudo abierto, caído de posición y que no pasa a los resonadores superiores). Un relato tan maravilloso y conmovedor, de música tan sublime, como "Tutte le feste al tempio" ha pasado sin pena ni gloria. Luego ese padre-abuelito Dominguiano ha atacado el "Piangi, piangi, fanciulla" y se me ha vuelto a poner la carne gallina. Así ha sido y así lo manifiesto. En la Vendetta ya no puede directamente sostener el canto ni el tempo y ha podido dar el la bemol conclusivo previo tosido-carraspera que casi revienta los micrófonos.
Grigolo tiene una voz bonita, italianísima, pero, además de dar la sensación de no correr mucho en teatro, debería ponerse a estudiar. Ha sacado mejor de lo que esperaba un "arión" como "Parmi veder le lagrime" que pone a prueba a cualquiera, pero el paso es incierto, el agudo abierto, los ataques con portamento di sotto, demasiados.
Y no me puedo resistir a reiterar, una vez más, la grandeza de Verdi. El mayor compositor para el teatro y no me cansaré de decirlo. Inspiración melódica genial, fuerza teatral, un personaje maravilloso. Entras totalmente en la historia y en la música que te atrapa. Sufres, padeces, te identificas con ese padre, aún sin serlo.
¡Viva VERDIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!
Iba a decir cosas, pero prefiero poner un +1. Excepto con la Gilda, que a mí sí me ha gustado.