No sea duro consigo mismo, vd sabe mucho, su resistencia a los tópicos reaccionarios de su tiempo le ennoblece y los avances en la mozartología alguien tiene que constatarlos (y yo al menos, como creo que Fiordiligi es the opposite de Veronique Gens, no voy a ser

).
Las que cita son quizá algunas de las voces tímbricamente mejor dotadas del panorama mozartiano (y le falta, imperdonablemente, doña Dorothea, pero como yo le quiero mucho, se lo perdono), pero tampoco me parecen de echar supercohetes: si el basso cantante de referencia es Ildebrando d'Arcangelo (y a éste sí que me lo he oído en vivo, varias veces, e incluso cantamos con él) tan sobrados de voces no vamos. Y de superveronique mejor no hablamos.
De todas formas, lo que yo le quería decir no es tanto que el estilo actual de hacer Mozart esté mal (que no lo está, ni mucho menos) sino que, por un lado, me parece que su valor se basa en parte en un (loable, faltaría más) respeto por la filología pero también, parcialmente, en cierta necesidad de hacerlo "distinto" a los de antes, y no sólo al bruckneriano Don Giovanni de Furtwängler, sino incluso a gente como Colin Davis o Charles Mackerras. Y ello puede ser respetable, pero no es por sí tan loable como lo otro. Y por otro lado, habiendo cierta tendencia Vitalínea en las voces mozartianas (aunque, como bien recalca vd, el cisma tampoco es tan cósmico), de lo que cada vez carecemos más, en mi opinión, es de
personalidades en las voces. Por esa razón, Mozart se vuelve algo cada vez más instrumental y menos "teatral" en el sentido de los contrastes entre las afirmaciones enérgicas, las pícaras sugerencias, las languideces voluptuosas etc., que caracterizan su canto, siempre dentro de una trasparencia de ejecución que ha de ser total.
Furt p'al gato, Grümmer forever. Una vez más se cumple el teorema de Spinoza: si es que, en el fondo, estamos de acuerdo.
(PD. Claro que el de la izquierda es Don Geronimo! No me diga que no ha visto
Adiós Mr Chips!)