También estuve anoche viendo Luisa Miller.
Lo primero que quiero comentar es que creo que no hemos hecho justicia a esta representación en Madrid. Me atrevería a decir, es más me atrevo a decir que es una de las cuatro o cinco mejores representaciones que se han visto en el Real desde su reapertura. Para empezar la ópera. Me gustó mucho y me recordó a la Traviata, no por el argumento sino por la estructura musical. Así en el primer acto destaca el canto florido y las coloraturas ( razón por la cual la Zedolins estuvo un poco justa, al límite ) mientras que el segundo acto se carga de dramatismo, siendo el tercero tanto por la música como por el argumento un verdadero drama verdiano.
Respecto a los intérpretes, muy pocas veces he visto un elenco tan homogéneo en la alta calidad. En ocasiones, el Real trae un/a gran cantante pero la pareja no está a su altura o el barítono es un desastre. En este caso, los tres principales rayan a una gran altura, estando los otros dos personajes más que correctos.
Zedolins, una vez pasadas las dificultades del primer acto, cantó con una fuerza dramática enorme, muy segura en los agudos .
Alvarez ESTUPENDO. Tiene una musicalidad ( no sé si se entiende este término

) brillante, ni una sola nota calada, un fiato considerable , buena zona media, buenos agudos,timbre bello y teatralmente se vacía. Una figura. Me gustó más que Pavarotti en el disco con la Caballé.
Frontalli, ¡ qué sorpresa ( para mí ) más agradable!, estuvo impecable, con una linea de canto muy homogénea y con una zona media y baja excelente.
Los dos bajos , no recuerdo sus nombres, se merecieron muchos más aplausos de los que obtuvieron.
El coro sonó muy bien y el maestro Lopez Cobos dirigió con buen ritmo a la orquesta sin ahogar en ningún momento a los cantantes.
La puesta en escena era bastante normalita. Lo mejor que se puede decir de ella era que no molestaba. Me gustó bastante los movimientos del coro, bien realizados y originales algunos de ellos.
En definitiva una gran noche que no esperaba.
Un último comentario sobre el público del Real, QUÉ DESASTRE. En cualquier otro teatro, incluido sin duda el Liceo, los aplausos y bravos hubieran durado muchos pero que muchos minutos, aquí dos minutos escasos y cuatro bravos ( tres míos )