El mes se me ha torcido un poquillo y no voy a poder hacer todo lo que quería. Para Rossini tenía pensadas más cosas, pero al final sólo me da tiempo a proponeros unos cuantos textos que nos dan idea de qué es cantar Rossini y de qué significó Supervía en la historia del canto rossiniano. Por lo menos espero que los textos os resulten interesantes (por supuesto mucho más de lo que yo podría haber dicho

).
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Supervía, una voz Rossiniana
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Sin duda el prestigio internacional de Supervía a finales de los 20 y principios de los 30 se fundamentó en su interpretación de los tres grandes papeles de
prima donna buffa rossiniana, Isabella, Rosina y Cenerentola, los únicos que abordó. Aquí tenéis un cuadro elaborado por Giorgio Appolonia con (casi) todas las interpretaciones rossinianas de Conchita:
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Hoy, después de la concienzuda recuperación del estilo y la técnica rossinianas durante los 70 y 80 (y sumando) no tenemos problema en diferenciar ciertos rasgos que, aunque no sean privativos, sí definen las vocalidades creadas por el maestro de Pesaro. Ductilidad, ligereza, brillantez, acentuación estilizada y, por supuesto, agilidad:
Rodolfo Celletti en Storia del Belcanto escribió:
Tratamos aquí uno de los puntos fundamentales de la concepción vocal de Rossini. Durante mucho tiempo se ha considerado el canto de agilidad rossiniano como un conjunto de fastidiosos malabarismos concebidos para dar a los cantantes la ocasión de exhibir estériles efectos virtuosísticos y ganar así fácilmente el favor del público. (…)
Pero lo que más hace reir es la siguiente: la historiografía idealista siempre ha considerado fundamental la iniciativa tomada por Rossini de escribir de su puño las vocalizaciones, ornamentos y cadencias con el fin de robar a los cantantes la libertad de improvisar. (…) Pero lo que no llegan a comprender es que la melodía vocal desprovista de palabras adquiere, en ciertas ocasiones, un poder de sublimación al que no podría acceder la melodía servida de palabras. (…)
En la vocalidad de Rossini encontramos el reflejo exacto de la idea según la cual el ornamento y la vocalización son una emanación de la música, concebida como un arte ideal y por lo tanto capaz de expresarse, más allá de la imitación realista y dócil, a través de la ayuda misteriosa de los “acentos ocultos”. En este sentido, el canto ornamentado representa el más intenso estadio de la expresión, un elemento que refuerza los sentimientos y las pasiones, desde el amor ideal al amor carnal, de la nostalgia a la cólera, de la desesperación a la alegría. (…) En Rossini la melodía nacía ornamentada y florida, y la vocalización era una parte integrante de la expresión, y no una ayuda.
Una reflexión que se puede aplicar con total naturalidad a la propia Supervía. En palabras de uno de los pianistas que más le acompañó durante su carrera:
Ivor Newton escribió:
La suavidad (mellowness) de su extraordinaria voz de mezzo-soprano se combinaba con una virtuosidad en la coloratura tan raramente asociada a esa cuerda que constituía un fenómeno casi único. Hacía que la coloratura pareciera natural y sencilla, de tal modo que uno entendía la enorme atracción que este tipo de escritura vocal tenía para los compositores del primer XIX. A través de la coloratura ella podía expresar toda la gama de emociones: las escalas, roulades y arpeggios tomaban diferente significado según la circunstancia, y podía expresar con ellos de todo, desde el dolor a la felicidad.
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El Renasé Rossiniano</center>
Como ya hemos comentado en este hilo, ni por carácter ni por estilo podemos ligar a Supervía con los pioneros de la Renaissance Rossiniana de los años 70. Sin embargo, el papel de Supervía fue fundamental en un momento de la historia del canto en el que casi no se hacía Rossini y en el que la vocalidad de contralto rossiniana había quedado casi olvidada. En palabras -muy reveladoras- de Gualerzi:
Giorgio Gualerzi escribió:
En la primera posguerra la catalana estaba llamada a proseguir el genuino camino anteriormente trazado por Guerrina Fabbri y Fanny Anitúa (la Rosina del centenario) en el doble intento -hoy, con perspectiva, podemos decir sustancialmente conseguido- por un lado de arrebatar a Rosina del repertorio de soprano ligera, y por otro de relanzar de forma estable en el repertorio Cenerentola e Italiana in Algeri. Jugaban a favor de Supervia la fascinación producida por su ambigüedad tímbrica de mezzoprano sopraneggiante, la maestría técnica (verdaderamente notable en aquellos tiempos de sustancial analfabetismo en lo que a Rossini se refería) y su indudable prestigio escénico. Pero a parte de las alabanzas objetivas del arte de Supervía, con perspectiva histórica se le otorga la seguramente insustituible función de pionera , ejemplarmente ejecutada, el primero y más significativo eslabón de unión en el largo intervalo que separa el epigonismo tardío de finales del XIX de la Rossini-Renaissance del último trentenio.
Es una función que, en el proceso nunca interrumpido de gradual evolución en la justa dirección, comparten naturalmente tanto Pederzini, heredera directa de Supervía, como, o sobre todo, Simionato. (...)
Introducción a Appolonia, G., Le Voci di Rossini
La conexión con Simionato no me parece, sin embargo, tan automática. En mi opinión el Rossini cómico de Simionato, aunque suntuoso e intachable en el plano técnico, carece de la ligereza y el brillo del de Supervía. A pesar de que Simionato fue una intérprete de inédita ductilidad, capaz de alternar roles de escritura tan diversa como Azucena, Mignon, Eboli, Carmen, Valentine o Santuzza, su Isabella, por ejemplo, suena demasiado pesada, sin la ligera feminidad que luego le dio Berganza o la explosiva vitalidad de la propia Supervía. En ese sentido, no creo que Simionato fuera exactamente un paso más, como dice Gualerzi, en esa evolución del canto rossiniano en el siglo XX. Por lo demás, el texto me parece extraordinario y muy ilustrativo. Recomiendo la lectura de toda la introducción.
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AUDICIONES
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Y sin más teoría, os dejo algunas audiciones. Perdonad que no haga más comentario, pero os lo dejo a vosotros. En ninguna de sus grabaciones de Rossini Supervía alcanza el punto que sí logra en la mayor parte del repertorio francés y, por supuesto, en el español. La voz generalmente se empobrece por arriba, hay aquí y allá imperfecciones y el acento puede resultar en ocasiones poco estilizado (sobre todo a oídos acostumbrados a la caligrafía berganzista). Sin embargo la luminosidad, la gracia mundana, la ligereza y la apabullante coloratura terminan por arrebatar. Las grabaciones son de 1927, con la dirección de Albergoni. Que las disfruteis
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Pensa alla patria (Italiana in Algeri)
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Ai cappricci della sorte (Italiana in Algeri) Con Carlo Scattola
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Nacqui all'affanno (Cenerentola)
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