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Lo peor de todo: El tufillo a ensayo que tenía todo (no en vano no dejaba de ser el ensayo general, a falta de éste...). Yo traté de centrarme en lo bueno. porque odio poner el modo negativo on, pero es que me costó mucho encontrar destellos en la representación...
Cantantes que entraban y salían sin mucho sentido (Flórez huye despavorido del escenario en el primer acto dejándose atrás a su Enriqueta, Gutiérrez, que presume de no necesitar partitutra, se sienta en el tercer acto 5 segundos para levantarse corriendo porque le toca cantar), un coro que, aparte de HORRIPILANTE, se pasa la función ojeando la partitura (hojeando, más bien) en vez de esperar con decoro su siguiente intervención, unos vasos de agua junto a los atriles en vez de junto a las silla... Todo como muy de ensayo a la italiana...
Flórez tuvo una muy mala noche, la peor según sus fans más allegados. Y no se contagió de nada, es que es humano, tuvo mala noche (mala semana, según parece) y punto. Yo sufrí muchísimo, desde luego. Ya en A te o cara mostró problemas cortando todas las frases para respirar, lanzando un Do# para el olvido y con incluso alguna flema en el primer a tanto amor. Más recuperado en el duo con Enriqueta, coronando el mejor agudo de la noche. Su entrada en el tercer acto comenzó bastante más esperanzadora, con una bonita ejecución de la canción del trovador, pero de nuevo los problemas aparecen en el Vieni, para acabar con un Credea donde contuve la respiración viendo cómo el tenor tiraba de la orquesta para no repetir el lentísimo tempo de A te o cara que tanto le había perjudicado. Fue un momento bastante dramático: yo entendí la frialdad del público como un acto de comprensión más que de reproche (me habría parecido peor un absurdo aplauso).
Pero la mayor decepción de la noche fue Eglise Gutierrez. Voz falsa, mentirosa, fabricada, artificial. Mala mala mala mala mala. Sólo en el medio-agudo lograba sacar algo que parece un sonido mórbido y de calidad, pero el resto del tiempo está completamente alejada del arco palatar, articulado sobre la u, en su Cuba natal, como leo por ahí. Los sobreagudos cuánticos y artificiosos, además de aproximativos. El ¿sol? que emitió en el primer acto fue sencillamente ridículo, como ridicula era su coloratura y su ¿proyección?. Sólo se lució en las messadivoce de A te o cara y en los internos, sobre todo en la preciosa preghiera inicial, que presagiaba lo que luego no fue. Dos detalles, eso sí, a destacar: Por un lado el halo de divismo, que en estos tiempos de cualquiercosismo escénico que ofrece alguna es de agradecer, y por otro lado que no se cebara con Flórez en su dúo cuando éste ya no podía remontar, que le ayudara a marcar el tempi más rápido en Credea y que cortara el Mi bemol final en señal de camaradería. Gran clase la tuya, Eglise, te queremos como directora de protocolo del Real, pero como soprano NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Capitanucci sufrió el síndrome Flórez de todos los que cantan con él: Se metió a dar agudos que no sabía. La voz trata de imitar a Bruson (que te han dado su premio, sí, pero que eso no te compromete a perpetuarlo...) y termina por no correr.
Ulivieri se parece a un bajo lo que yo a Pitita Ridruejo.
Colecchia mostró una voz desbocada, pero al menos ésto le dió vidilla a la representación. Mikeldi cumplió con creces en su cometido (tanto que al final se echaba en falta más presencia) con una bonita voz proyectadísima, la más audible de todas.
La dirección de Ortega, inexistente, que ya había ahogado al peruano en su aria de entrada, vivió su gran crisis en el ya mencionado Credea. Me ratifico: dramático es el adjetivo.
El coro estuvo bajo mínimos. No sólo estuvo desempastado y bolo-ioso, sino que se portó fatal. Ni el me-pongo-de-pie-me-vuelvo-a-sentar tenía ensayado. De traca los ladridos que le vocifeaban al pobre JuanDiego durante el Credea (lo que me faltaba, pensaría él).
En fin, una noche para el olvido. Lo mejor: encontrarme con buenos amigos en los descansos. Lo peor: tener que comentar la jugada.
Mis más sinceros deseos de que la cosa mejore para el domingo.
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