He leído la crítica y también asistí a una de las funciones. Pienso que este tipo de funciones familiares presentadas por grandes teatros (aunque se reduzcan los formatos por alternarse con otros espectáculos) son de gran calidad, como de lo detenido de tu crítica se deduce. En general, como es este el caso, no defraudan al adulto aficionado.
Sin embargo, para que, como dices bien, la ópera no termine "expirando entre corpiños, bisones, bisoñés y otros elementos decimonónicos" hace falta algo más que unas cuantas funciones de lujo para unos chavales por lo general poco prevenidos sobre la experiencia que van a vivir. Para fomentar la afición entre los más jóvenes sólo se conseguirá haciéndoles descubrir la Ópera de forma mucho más natural: contándoles los argumentos, presentándoles a los personajes y llamando su atención para que escuchen fragmentos, cantándolos... enfin DISFRUTANDO... Después sería bueno informales de la grandeza del espectávulo operístico, en el que participan tantos artistas.
Pero para esto se supone que los aficionados ya nos las apañaremos para que nuestros hijos se animen...
Pero para difundir el amor por la Ópera entre los niños sería de agradecer algún ciclo en sesión de tarde y con títulos de repertorio (de ese repertorio que el niño al crecer pueda reencontrar en un gran teatro de ópera) a "precios familiares", aunque los montajes fueran más modestos. Y eso sí está al alcance de un gran teatro.
Mientras los servicios pedagógicos del Real, del Liceu... se lo piensan, te invito a visitar
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