Es conocida mi aversión a leer mucho o sea que paso de mirarme las tres páginas que vienen sobre esta producción y voy directamente a poner un breve comentario de mis impresiones
El pasado sábado era la primera vez que visitaba el Teatro Villamarta. Tenía curiosidad e interés por conocer un teatro que la crítica especializada pone como ejemplo de que se puede hacer una temporada digna con un presupuesto ajustado. Y salí bastante contento de la experiencia.
Como en casi todas las producciones que he visto últimamente ( Ernani, el Holandés de Madrid y este D. Giovanni) hay pros y contras en lo que se ve y escucha en el teatro. Y eso es un punto a favor del Villamarta que no presentó una ópera con menos nivel que otros teatros españoles de más presupuesto.
En el saldo positivo de esta representación destacar, sobre todo, la solvencia general de las voces, aunque destacando por encima de todos la excelente D. Anna de Mª José Moreno. A esta cantante granadina ya la conocía de sus apariciones en el festival Mozart hace ya algunos años. Es incomprensible como una profesional de su categoría y calidad no se prodigue más. Su voz, espléndida en el primer acto, un poco más cansada pero brillante en el segundo, es de lo mejorcito que se puede escuchar en este rol. No había oído nunca en directo a Ismael Jordi. No voy a decir que me decepcionara pero considero que su fama es mayor que la calidad que mostró el pasado sábado. Es un buen tenor ligero pero poco más, aunque fue el único de sus compañeros que fue de menos a más y su segunda aria fue mucho más matizada y redonda de ejecución.
De todo hubo entre el resto de los protagonistas (Potente voz pero chillona toda la noche María Rey-Joly como Dña Elvira, de más a menos Chernov -que acabó casi sin cantar- y Amoretti como D. Giovanni y Leporello respectivamente, correcta Ruth Rosique como Zerlina, justito comendador de Rosendo Flores e infumable Masetto de Ángel Jiménez).
Flojo el coro al que, no sé si por su calidad o por la escasez de sus componentes, casi no se oyó.
En cuanto a la producción se nota que hay poco presupuesto pero a mi pareció adecuada. Otra cosa son las memeces de turno (la drogadicción de don Giovanni, los maniquis en la última escena), pero de eso adolecen las últimas producciones que he visto (el rosetón-asesino de Bilbao, el perrito y el desnudo de Madrid). Pienso que algunos directores de escena creen que con estas cosas son modernos pero la verdad es que lo único que hacen es quedar un poco en ridículo. Esto no desmerece, en general, una puesta en escena decente y resultona.
La orquesta no sonó como la filarmónica de Viena pero tampoco es una banda de pueblo. Mucho mejor la cuerda que el viento pero en general acompañó decentemente a los cantantes. Un poco bisoño me pareció el director Juan Manuel Pérez que impusó unos tempi muy lentos en algunos pasajes lo que hizo decaer un poco el ritmo de la representación.
Público entusista y entregado, barriendo siempre para casa de Jordi

.
En resumen como no iba con grandes expectativas salí moderadamente contento, ni más ni menos que en otros teatros de aquí y del extranjero.