Mi crónica del Holandés :
Veamos. Pues la verdad es que sí me gustó.

La escena de Rigola, sin ser muy santa de mi devoción,consiguió divertirme. El primer acto la verdad es que no me gustó salvo el efecto mar, y al ser presentado como una pantalla widescreen cinemascope de los 50, presentaba problemas de visibilidad desde los pupitres de arriba, donde estuve. El segundo fue el peor, donde la máquina expendedora de cocacola y las hilanderas vestidas de trabajadoras de fábricas destacaban pos su horterismo. Si bien es verdad que cuando senta canta la balada, la iluminación juega un bello trabajo. Me han parecido divertidos los entreactos, con el perrito corriendo, el tio en bolas

y los marineros con el mono de la conservera. Amén de que me reí con el coyote dax del coro de marineros del tercer acto, ciertamente, y me pareció impresionante cómo se revuelven con el coro de la tripulación del Holandés, coro oculto , que, por cierto, cantaba detrás de los pupitres de tribuna, lo que era aún más retumbante y emocionante.
Veamos, la nómina vocal no será recordada, ciertamente.
Anja Kampe hizo una Senta a mi juicio adecuada, pero muy correctita, aunque fue de más a menos, y en el final estuvo espléndida, algo que recordaré.
Eric Halfvarson, mi adorado e imponente Hagen de 2004, está ya en notable decadencia, muy notable en el primer acto, nasalizante, y le costaba sostenerse vocalmente. Pero el aria de Daland lo sirvió bien, tanto que volvía a encontrarme con mi Hagen predilecto.
Vicente Ombuena hizo un bello Timonel, lírico en muchos aspectos. El más completo vocalmente.
Endrik Wottrich cantó con decencia el único Wagner que le he oido decentemente, y con personalidad : Erik. Pero no destacó demasiado en la función.
Nadine Wiestermann hizo una Mary que no llamó mi atención. Sólo que muy nasal.
Ahora el Holandés, Pues Egils Silins, sería, para mi gusto el punto más bajo. En el aria se mostró carente, como si se limitara a cantar nada más, y así en el resto de los actos, aunque al final, desde "Erfahre das Geschick" mejoró notablemente su interpretación, contribuyendo al suspense final.
La dirección de López Cobos fue a mi juicio bastante buena para su nivel, normalmente gris y hasta plomizo. Sigo manteniendo que desde Lohengrin y La Bohème, este hombre no levanta cabeza. La orquesta estuvo bien, y muy resonante, como siempre en el viento, que en esta ocasión se comía al resto de la orquesta. De todos modos disfruté mucho con el nivel de la Orquesta.
El Coro Intermezzo, pues la verdad que muy bien, pero también muy chillón, pero alcanzó buenos niveles en momentos como los cantados por la tripulación del Holandés ("Ewige Vernichtung, nimm uns auf", que me estremeció), como el momento posterior a la balada de Senta, "Ach, wo weilt sie".
Buena y disfrutable función, pero como las bodas del Real, dudo que pase a la Historia del Teatro, sobre todo si se compara al Holandés de Barenboim, al que desgraciadamente no pude asistir.