Carl Tunner escribió:
Juan Jesús ROdríguez sí ha cantado bastante ópera. Que recuerde así a vuela pluma, le he visto Enrico Ashton en Oviedo junto a María José Moreno hace ya unos añitos y Conde de Bodas en Madrid.
Mi pequeña crónica tras ver in situ los tres repartos:
Inadmisible la "producción".Ya hemos hablado mucho, así que sólo insistir en que si la hubieran hecho en concierto, no se hubiera notado la diferencia y se hubieran ahorrado el estipendio del regista.
Buen trabajo del director musical Marco Armiliato. Director de los memoriones, dirige siempre sin partitura. Sin especial inspiración, pero que acompaña a las voces, saca un sonido plausible a una orquesta que estáen horas bajas y mantiene un mínimo pulso teatral y aliento verdiano.
Leonoras: Krassimira Stoyanova. Llevaba 6 años sin verla desde una Nedda y una Antonia en Viena. Me sorprendió muy gratamente porque ha mejorado mucho. Impecable escuela de canto que le permite sortear con brillantez los muchos escollos belcantistas del papel. Legato, regulaciones dinámicas, buena agilidad. Cantó un"D'amor sul'alli rosee" muy notable. QUizás le falte algo de volumen y de expansión tímbrica en el agudo, teniendo en cuenta además, lo grande de la sala.
Fiorenza Cedolins, la noté demasiado precavida y falta de confianza. Quizás no totalmente recuperada de su resfríado. Luce la voz bella, la italianità que le falta a la búlgara. Su habitual fascino en escena, la acentuación siempre justa, la dicción nítida y escanciada pero... un legato perjudicado por un fiato corto con respiraciones excesivas y alguna fuera de lugar. Agudos un tanto forzados y apretados y un timbre un tantito apagado, sin esa sonoridad, brillo y esplendor de otras veces. Aún así canta una Leonora muy disfrutable y recibió las mayores ovaciones, después de D'Intino, de un público que la quiere mucho
Maria Pia Piscitelli luce una voz con volumen y timbre pero le falta morbidez, refinamiento, elasticidad, una línea de canto más aquilatada, aparte de una zona alta más desahogada y menos destemplada.
Azucena: Las rusas Irina Mishura y ELena Manistina. La primera en la tercera gitana que la veo, ha pegado un bajón vocal evidente. SIempre fué aburridota pero las daba todas. Ahora es igual de plana pero la voz está deshilachada, desvencijada. Sin graves, sin agudos....
La segunda sólo muestra algo de voz con una emisión gutural y una dicción initeligible. Sin acentuación ni intención alguna. Creo que no sabe ni lo que dice. Un rollo
Luciana D'intino La gran mezzo, a la que noté en declive en el último Requiem e Verdi que la había escuchado enla propia Barcelona, demostró porqué es una excelsa cantante. Es verdad que ahora hay dos voces, con una clara fractura entre el grave y el resto del registro, pero la inteligente cantante lo disimula e incluso, usa dramáticamente. Colocación, técnica, sentido de la línea, musicalidad, acentuación, calor, comunicatividad y caracterización. ¡Brava!
Abreviando en la parte negativa que son, como siempre hoy día, los cantantes masculinos. Los tres Manricos, es verdad, que tampoco estorbaron mucho. Marco Berti, como siempre, una buena voz pero incapaz de apianar, de lograr un fraseo con un mínimo de empaque y de variedad. Además, un palo en escena y afrontando con mieditis los momentos más famosos y que todo el mundo espera. Eso sí es la voz de spinto a la italiana más bella y digna de tal nombre que ha surgido últimamente. El coreano Alfred Kim con una voz feucha y con vibrato caprino, cantó con entrega e ímpetu y se hizo oir. Todo en forte, por descontado. Giuseppe Gipali canta muy bien con musicalidad y buen gusto, pero sus medios son más cercanos a un Ruiz. Es un Manriquín cuya voz se perdía en el amplio recinto. Cantó la pira a tono.
Pobre la parte baritonal. ¿Cuando podremos escuchar un "IL balen" a media voz? "Canis-Moore" es un cantante muy malo pero es cantante de ópera. La voz es horrible y canta como un perro con dicción y emisión sajona, pero la voz corre y acentúa de manera vibrante. Vittorio Vitelli se ha equivocado de repertorio. "EL hombre de la mancha" o "El Fantasma de la ópera" serían más adecuados para él.
Juan Jesús Rodríguez lució su voz bella y noble de siempre, aunque no totalmente liberada. Eso sí, también su habitual canto siempre forte, forte, forte, aburrido y monocorde hasta decir basta. Una vez transcurre el impacto inicial del buen instrumento vocal... el sopor te invade.
Un Burchuladze mermado y tremolante, aunque aún hace su ruido y un Palatchi acabado y desmadejado ya hace tiempo, interpretaron el Ferrando sin que emitieran de manera ni siquiera decente las ristras de semicorcheas de su espinosa aria de salida "aaaaaaaaaaabbietta zingara..."
Madre mía, vaya escabechina. ¿El apuntador al menos estuvo bien, no?
