marite escribió:
A mí la actitud de Barenboim me pareció una provocación. Un claro gesto de soberbia, un "no teneis ni idea" dirigido al público.
Yo estuve pegada a la butaca hasta que se apagaron las luces. El final fue una ovación sensacional, para los actores, el coro, los cantantes... más suave para Mikaela, mejor para Escamillo (que tras el desafine del comienzo, consiguió recuperar el tono y acabó bien la canción del torero), pero apoteósico para Carmen y don José.
Saludaron un par de veces y echaron el telón. Volvieron a salir los cantantes al proscenio a telón cerrado. Vuelve a abrirse el telón y, algo que yo no había visto nunca: la orquesta en pleno. Continúa la ovación.
Y en esto, salen directora de escena y el resto del equipo técnico y ahí empezó la soberana pitada.
Lo bueno del cine es que los primeros planos lo dicen todo. El gesto de ella era de lo más elocuente: sonreia a instancias de Barenboim que continuamente le dirigía palabras de aliento y la obligaba a saludar.
Vuelve a cerrar el telón y, lo que yo no había visto nunca (habré ido poco a la ópera). Sale a telón cerrado el director con la directora de escena. Se incrementan los abucheos...
Yo no podía ni moverme. Creo que tenía hasta la boca abierta de par en par.
Si para ser alguien hay que pasar el trago que pasó aquella pobre mujer, obligada por el soberbio (en todas las acepciones del adjetivo) Barenboim, me parece demasiado cara la cuota.
Pues siento discrepar y lo hago radicalmente. A mi lo de Baremboin me parece de una coherencia absoluta y una actitud loable. Me explicaré.
Daniel Baremboin es el máximo responsable; el ha tomado parte en el "parto" de esta
Carmen y cree en el espectáculo.
El es aclamado y no hay problema; los cantantes son bien recibidos y es fácil compartir escenario con ellos. Más tarde sale el equipo de la puesta en escena y se produce un abucheo reseñable. Pues bien, Baremboin asume su responsabilidad y viene a decir al público: "señoras y señores, yo soy el último responsable. Si quieren abuchear a esta señora háganmelo a mi tambien". Muy bien.
PD: en la función de
Die Meistersinger von Nürmberg que Daniel Baremboin dirigió en el Teatro Real en aquellos gloriosos -y caros- veranos berlineses en Madrid el público abucheo solo a Reiner Goldberg, desdichado Walther von Stolzing.
Daiel Baremboin escuchó una gran ovación y como era costumbre subió a toda la orquesta para escuchar otra gran ovación, bien merecida. Salieron todos los cantantes que fueron ovacionados; y entonces, solo entonces, Daniel Baremboin cogió de la mano a Reiner Goldberg, lo adelantó agarrido de la mano dos pasos y nos dijo: "Si le abuchean a mi tenor abuchéenme a mi". El detalle me gustó. El trajo a Goldberg, el asume la bronca.