Le Gouverneur escribió:
Anjemmaat escribió:
Yo aún tengo que oír una mezzo que no haga exactamente lo que tú has dicho: es una característica común de la mezzo italiana irse al pecho para el grave, y eso en Azucena se nota muchísimo. O si no, escúchale el "Ma nell'alma dell'ingrato
non parlò del cielo un detto! " a Fiorenza Cossotto, en el DVD con Plácido.
Qué curioso, a la misma hora que Grossi estaba escribiendo lo mismo en la tertulia y también me lo han discutido.
No señor, no todas las mezzos hacen lo mismo. Lo de D'Intino en este trovador ha sido un cachondeo. Una cosa es dar una nota 100% registro de pecho la más grave y según vas ascendiendo ir equilibrando el sonido con mayores resonancias de cabeza, o dar una frase de carácter sacando totalmente la voz de pecho como hacen muchas grandes y otra cosa es lo que ha hecho en esta ocasión esta señora, que es cantar 100% de pecho hasta una determinada nota para pasar a partir de ahí a cantar totalmente en máscara con un sonido muy aligerado. Hay estrofas que le quedan totalmente como un rompecabezas que provova la risa más que embelesarnos por el canto. No hay una pequeña rotura tímbrica, son dos voces totalmente ajenas.
Una voz de mezzo, como en todas las cuerdas, tiene que estar mucho más equilibrada, especialmente en el central un mayor equilibrio entre los diferentes registros. Es erróneo pensar que la voz es totalmente de pecho o totalmente de cabeza.
La técnica de esta mezzo es totalmente deficiente.
Querido "Le Gouverneur":
No sabe hasta qué punto aprecio su acertadísimo juicio sobre el caso "Trovatore"/D'Intino (yo suelo referirme a ella como la
Sra. D'Intimo, por lo del
"timo"...), coincidente con el mío en mi anterior mensaje. Cosas de la vida, no solo coinciden nuestros puntos de vista en esta materia sino que, además, mantenemos una conexión telepática. Esto me alegra y mucho.
Para no abundar en el tema, expondré solo que la Sra. D'Intimo - si fuera mínimamente inteligente y tuviera algo de pundonor- tendría, por lo menos, que haber aclarado al público allí presente, con mención especial a Doña Sofia, quien presidía esa premiére, que tenía intención de ofrecer al respetable (público) un ejemplo magistral de cómo no se debe cantar; de cómo, sin embargo, se debería afrontar con corrección el rol de Azucena. Lo anterior, para terminar diciendo que: como ella, lamentablemente, no sabe hacerlo mejor, va a interpretarlo como el "dios marketing" y el dios "aquí todo vale" le dan a entender. A continuación, tendría que haber tenido, además, la honradez de devolver su cuantioso caché (¡quién sabe con cuántos ceros a la derecha!) y destinarlo a la organización que todos los amantes del "buon canto" tendríamos que fundar:
"Asociación en Defensa de la Música Vocal Maltratada" y, si jurídicamente cupiera, integrada dentro del marco de
Violencia de Género.
Esa organización podría tener, en principio, la siguiente finalidad: Destinar los fondos recaudados a la contratación de al menos uno o dos
buenos maestros de canto, con sus correspondientes e
igualmente buenos repertoristas (los buscaríamos y encontraríamos, aunque fuera mirando con lupa bajo las piedras...) quienes impartirían su enseñanza a todos aquellos estudiantes que hubieran demostrado previamente no solo sus cualidades vocales, musicales y escénicas, sino, fundamentalmente, que lo que les movía a dedicarse a la música vocal era su amor y su respeto incondicionales al arte y al público (leáse también
al pueblo contribuyente).
De momento, en tanto y en cuanto fundemos esa asociación, que estos "divos" de "tres al cuarto" vayan destinando sus cachés, a modo de desagravio, a las numerosas organizaciones de parados existentes, pues, si no me equivoco, en España se ronda o se superan ya los 4 millones, por lo que no es el caso de seguir "llenando el buche" a todo buitre disfrazado de "cantante serio" que sepa cómo "columpiarse" impunemente en los principales escenarios españoles.
Muy cordialmente y a su entera disposición, así como a la de los compañeros del Foro, para lo que Vd. y los compañeros vayan considerando oportuno a ese respecto.