Carl Tunner escribió:
Joer, luego cuando algunos decimos que el panorama actual es penoso y que estamos ante un especie de pseudoópera, otros se echan encima y se ponen como locos. A la hora de la verdad, la mayoría parece estar de acuerdo, como no puede ser de otra manera ya que los hechos son tercos.
Dicho esto no se puede negar que el reparto formado por e Liceu para el primer cast (excepto el barítono que es inadmisible)es de los mejorcito que se puede reunir hoy día y que meter en el mismo saco a Vitelli,el patata, Cedolins (aún muy precavida por el fuerte resfríado que ha tenido y que mejorará claramente a lo largo de las funciones) y D'Intino no me parece ni riguroso ni sensato.
Querido Tunner,
Estoy completamente de acuerdo contigo en la primera parte de tu comentario. Hoy en día, en la gran ópera de repertorio, los hechos hablan por sí solos y negarlo solo nos llevaría a esconder la cabeza bajo el ala y, por tanto, a contribuir con nuestro consenso, o con la mirada puesta en otro sitio, a que vayamos de mal en peor.
En cuanto a la segunda parte de tu comentario, soy de la opinión que que la ópera, como cualquier manifestación digna de arte vivo, debe ser por encima de todo una buena labor de conjunto. Hoy, ya no se puede pensar como antaño en que es suficiente con hacer subir a un escenario a un par de divos ó tres, si los hubiera o hubiera presupuesto para ello, obviando a los demás y "al resto" de lo que sustenta ese arte, para que el "espéctaculo" tenga validez. La representación ha de ser, cuanto menos correcta, aunque sencilla, y para ello tiene necesariamente que haber un equilibrio de fuerzas y valores.
Para hacer referencia de nuevo a esa reciente premiére del "Trovatore" en el Liceu, opino que la Sra. Cedolins estuvo más que correcta, teniendo en cuenta su catarrazo...; la Sra. D'Intimo nos hizo una exhibición de cómo no se debería cantar, pese al gran efecto plateal que logró. La voz ha de mostrarse equilibradamente. Sabemos, sin necesidad de ningún "machaca martillo" que se trata de una contralto por su color. Ni es bueno ni es necesario recurrir al "trapecio vocal" para que lo anterior cobre mayor evidencia. No se debe en una misma aria, cantar de pronto "in maschera" como, acto seguido, en los graves, recurrir a la "voce di petto" para querer hacerlos más sonoros y ostensibles, además de abusar - casi constantemente - del "vibrato" como aderezo final de la "ensalada". Son viejos trucos hechos para que no decaiga la expectación en el público, como si el público fuera tonto y , hoy en día, careciera de un bagaje musical suficiente y no supiera cómo se canta. Para más "Inri", esa premiére la presidía Doña Sofía que sabe de música por "un tubo"...
¿Qué es lo que pretenden entonces las contraltos que han optado por cantar con tan poco rigor y tan mal gusto, cuando podrían hacerlo con naturalidad, sencillez y, por tanto, corrección y elegancia?
Por muy hábiles que sean, no dejan de ser ¡trucos! y, en mi opinión, eso es tan triste como falto de respeto a la música, al compositor, al público y al Arte en general.
El Sr. Vitelli produjo un prolongado sufrimiento entre los amantes del "buon canto". Hasta el final de un "aria" no se sabía cómo iba a poder afrontarla, si iba a seguir desentonando un poquito más, si..., si ..., y, por supuesto, si, pese a todo, iba a poder llegar al final de la misma.
El Sr. Burchuladze, estuvo más que correcto, teniendo en cuenta su edad y lo poco adecuado de su inmenso y grave vozarrón para el rol de Ferrando.
Otra prueba más de que, desgraciadamente, se elige y se produce "a bulto".
El director de orquesta estuvo muy bien y el coro decente.
Lo demás, lo "otro" y el Sr. Conte di Luna...¡más vale "no meneallo"!
Para resumir: un más que evidente desequilibrio y, de ahí, un bodrio de cuidado.
Insisto en mi despedida de mi mensaje anterior ¡POBRE VERDI!!!