Gualtier Malde escribió:
Pues a mí tanto lo que hace Thielemann con lo que algun forero en este hilo ha llamado el momento culminante entre padre e hija en el final de Die Walkure, como el silencio que mete al final de Gotterdammerung, me parecen golpes efectistas que, efectivamente, logran asombrar, pero que son intervenciones amaneradas y telenovelescas en el discurso musical.
Rinaldo, no creo que al decir que Thielemann me parece insoportable en Wagner se ma haya ido la olla, porque la redacción revela que es una opinión muy personal. El me es fundamental.
Reconozco que hay opiniones encontradas sobre este director. Tengo amigos asiduos de Bayreuth a los que les gusta, y otros, también veteranos del festival y muy conocedores de los entresijos de las partituras wagnerianas que lo detestan a muerte y que juraron no volver al Anillo del Festival mientras Thielemann esté a cargo del foso.
Llevo 6 años en los foros y este es sin duda el comentario más chocante que he leído en todo este tiempo.
Si una persona asidua a Bayreuth me dice que no vuelve al anillo por Thielemann, cuando están cantando la segunda jornada Schmidt, Franz y Watson, es como para salir huyendo.
Sería como si algún asiduo a Pésaro dice que no vuelve al festival Rossiniano hasta que no se vaya Flórez de allí.
Yo desde luego lo que he podido hablar con gente de más de 50 años de asistencia a Bayreuth, con los más reputados críticos españoles y con la gente que conozco que trabaja allí en el festival en cuestiones musicales es todo lo contrario.
Luego claro, podrá haber matices y detalles que a unos pueden gustar más que a otros, pero que Thielemann tal como están las cosas sea el que nos haga huir de Bayreuth es una opinión, respetable sí, pero tan descabellada como decir que los Morancos son los 2 mejores Heldentenores que necesita el festival.
Por otro lado yo no creo en eso que se habla del efectismo de Thielemann y menos en los efectos telenovelescos, por favor, son muchas horas de música que se presentan de manera sobria. Hay pequeños detalles aislados que además tienen que ver con la atmósfera y tensión que se crea en el momento.
Ese silencio final por ejemplo es antológico, no por el silencio en sí, sino por cómo se ha hilvanado esa combinación de motivos que le preceden y cómo se alarga ese silencio en un momento que en la asistencia en directo te corta la respiración, esperas el ataque, este no llega, ten en cuenta que al director no se le ve, y de repente te ataca con una conjunción extraordinaria, con un sonido impactante, como un Tsunami de lirismo, el motivo final. Eso no es ser efectista, es hacer arte.