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Comenzamos:
Stanislas Moniuszko
Seguramente si hablamos de nacionalismo ruso, checo, escandinavo o español, a la mayoría nos vendrán a la cabeza nombres de varios grandes músicos. Pero si por el contrario hablamos de nacionalismo polaco o húngaro, la cosa cambia. Quizá porque quienes pudieron haber sido sus mayores adalides (Chopin y Liszt, respectivamente) se vieron absorbidos por una música más "internacional". Por ese motivo sería interesante reivindicar figuras como la del Húngaro Ferenc Erkel y, lo que haremos a continuación, la del polaco Stanislas Moniuszko.
Moniuszko, pese a ser polaco, nació en Ubiel, una localidad que a día de hoy pertenece a Bielorrusia (nada raro... a día de hoy Bartok sería rumano, Liszt sería austríaco...), el 5 de Mayo de 1819, 9 años después que Chopin. Comenzó su formación musical primeramente de la mano de su madre, pasando después a estudiar en la cercana ciudad de Minsk con D. Stefanowicz y después en Varsovia con A. Freyer entre 1827 y 1830, antes de ingresar en el Conservatorio Rungenhagen de Berlín, dónde estudió con el propio Rungenhagen entre 1837 y 1839. En 1840 obtubo el puesto de organista en la iglesia de San Juan de Vilnius, ciudad en la que entró en contacto con lo mejor del panorama literario polaco. En esta misma ciudad ejerció también de director de teatro y profesor. Así, en 1848 (e mismo primer día del año) consigue estrenar en versión concierto en esta misma ciudad su ópera Halka, pero las autoriades rusas, que gobiernan Polonia, le impiden el estreno en Varsovia por miedo a que su argumento patriótico polaco pueda causar disturbios sociales. Retocará la ópera pasando de 2 a 4 actos y el estreno definitivo será por fin en Varsiovia (ciudad a la que se mudó en 1857) el 1 de enero de 1858, alcanzando un inmediato éxito que mejoró considerablemente sus cndiciones de vida y le hizo ganarse el puesto de director de la ópera de Varsovia, cargo que conservó hasta su muerte. Además, fue profesor en Varsovia y viajó a parís, donde entró en contacto con Gounod. Falleció en Varsovia el 4 de junio de 1872, y su cortejo fúnebre fue como una manifestación de la voluntad polaca por la libertad y una protesta contra la opresión zarista.
Aunque su obra está muy vinculada con las grandes escuelas óperísticas del momento (sobre todo con la italiana), incorpora elementos propios del folclore polaco, aunque a diferencia de lo que años después ará su paisano Karol Szymanowski, retocará ese mismo folclore que usa en sus obras.
Mañana hablaremos de su gran éxito, Halka, antes de escuchar el pasaje elegido.
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