Tras varios días dándole vueltas a la
conversación con Bicha 
he decidido a recoger el guante de Wozzeck y hablar de lo que he estado escuchando últimamente: la historia de Isabel I y el Conde de Essex, es decir
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GLORIANA
y
ROBERTO DEVEREUX</center>
Más de seis años hacía que no escuchaba el Devereux (a pesar de ser la primera de la trilogía que escuché en directo) y ciertamente la recordaba bien poco. Algo menos hacía de la Gloriana (tres meses, no más) pero, como nunca ha sido uno de mis Britten predilectos, la tenía bastante poco asimilada. Con esta mini-mini-miniserie veraniega (serían tres posts más, uno por acto) trato de llenar estos huecos y así hago algo ahora que me acabo de quedar de vacaciones
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INTRO</center>
Iniciamos este pequeño recorrido por estas dos obras por el principio: es decir, por la historia que nos ocupa (la de las óperas, vamos). Muy brevemente trata la relación sentimental entre la reina Isabel I de Inglaterra (Gloriana) y Roberto Deveruex, conde de Essex, a finales del siglo XVI. Esta relación sentimental se ve salpicada por asuntos políticos: Gloriana envía a Essex a Irlanda con el objetivo de que pacificar la zona pero éste falla. A su vuelta, varios años después, es acusado de traición y condenado a muerte. La reina se debate entre firmar su sentencia o no hacerlo. En última instancia (en cada ópera por distintos motivos) lo acaba haciendo y Essex es ejecutado.
Sin duda el argumento es muy adecuado para el tipo de ópera belcantista con una gran reina protagonista y un trágico final, de ahí que surgiera el
Roberto Devereux de Donizetti. Por otro lado, el ser una trama con un gran personaje de la historia de Gran Bretaña parecía muy indicado para los actos de coronación de la reina Isabel II, ocasión para la que Britten compuso su
Gloriana.
Además de las evidentes diferencias en el aspecto musical hay grandes diferencias en lo que se refiere al desarrollo de las óperas, tanto en el período en el que se centran, como en los detalles concretos. Hablaremos de ello más adelante pero, de momento, empecemos por el principio, escuchando la conocidísima
Obertura de
Roberto Devereux y el
Preludio de
Gloriana, en las siguientes versiones:
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Ambos son, según mi punto de vista, un pastiche. En el caso del italiano se trata de una sencilla propuesta en la que se incluye una cita del conocido
God save the queen. Lo mejor de la pieza es lo efectiva que resulta, tanto en el teatro como en las salas de concierto. Por su parte el inglés nos propone otro pastiche: en este caso un renacimiento inglés estilizado, con toques de trompetería y percusión, que pretenden representar la pomposidad del personaje central de la ópera y de su corte. Una obra de oficio, sobre todo. Pero si algo está bien claro de la escucha de estas dos introducciones es que cada cual representa muy bien el estilo de lo que va a venir detrás.
Pues hasta aquí por ahora. Continuaré otro día de estos... (si os apetece, claro).