MarttiT escribió:
Pero creer que lo que HOY no se representa es porque el compositor no merece la pena es pecar de falta de perspectiva histórica. No podemos pensar que nosotros -a saber por qué- tenemos la facultad que negamos a otros anteriores de acertar con lo que es bueno o no es demasiada petulancia.
Pero es que el punto no es si merece o no merece la pena, que ya ese es otro debate. Es simplemente que existen razones justificadas (de la más variada índole, que van desde la debilidad de la obra, pasando por cambios en el gusto del público, hasta llegar a la poca facilidad de encontrar intérpretes adecuados frente a la dificultad de determinados papeles) para que ciertas óperas caigan en el olvido, mientras que otras nunca han salido del repertorio, y para que haya finalmente un puñado privilegiado de títulos que se representen noche tras noche en alguna parte del planeta.
¿Los casos de Janacek y Britten?. Vale, entran dentro de los supuestos (que todos reconocemos) de óperas que han venido ingresando a los repertorios por sus indudables méritos, y que quizás en su época fueron difícilmente comprendidas por el público. Los de Vivaldi, Handel o Gluck (el de allende el Orfeo) también entran dentro del porcentaje excepcional de óperas que merecen rescatarse (y miren que no es mi tipo de repertorio, pero hay que reconocerlo), y que se perdieron por cambios en el gusto del público y porque muchas partituras estaban en el limbo.
Pero, por ejemplo, si nos vamos a la era del belcanto, hay compositores como Ricci, Coccia o el mismo Mercadante, que no resisten la comparación con Rossini, Bellini o Donizetti. Es interesante escucharlos, pero es obvio por qué sus contemporáneos más famosos han sobrevivido y ellos no.