Peter Quint escribió:
-Siempre hay óperas por descubrir que nos pueden ir mucho. No tienen por qué ser las más conocidas ni las más admiradas.
-La ópera es la afición, el meta es su complemento. No al revés.
-Ante la inmensidad, lo concreto. Ante un título nuevo, una versión. O dos. Ya habrá tiempo para oírlas todas, si de verdad nos entusiasma.
-Que el coleccionismo no lleve nunca a pensar más en la música que no se tiene que en TODA la que se tiene.
-Y sobre todo, oír ópera es disfrutar, no es hacer deberes. La autoexigencia intelectual puede ser una forma interesantísima de aprender, pero tiene que estar compensada con el placer "emocional" que proporciona. Muchos fuimos niños la primera vez que escuchamos ópera; pues bien, ese niño también tiene que seguir pasándolo bien con una afición que conoció mucho antes que el adulto que vino después.
Me lo apunto, me gusta la expresión
He tenido fases, desde descargar poco hasta descargar mucho. Pero para mi, el consumo es una forma de información. Me explico: un dia descubro, por un DVD o un CD, o por mera curiosidad, o por el foro, a un cantante X. Ese cantante me gusta: busco por Internet lo que hay de él y selecciono lo que bajo. No soy una persona de tener mil versiones de nada (salvo el Murcielago y los Maestros Cantores), pero si me gusta conocer una obra o un intérprete en profundida, y para ello me valgo del consumo.
Otra cosa: no pasa nada por borrar archivos que se sabe que no se van a escuchar más que una vez
