Muy interesante crítica la de Gouverneur, por cuanto resume la opinión del sector conservador; pero creo que mezcla cuestiones no miscibles.
En primer lugar, honestidad al contar las cosas se le debe pedir a los periodistas o a los historiadores, por ejemplo, pero no a los cineastas, escritores, autores teatrales o cualquier tipo de creadores. Como tales creadores van a utilizar recursos para que la historia llegue con el efecto deseado y esos recursos pueden gustar mas o menos pero el autor debe tener libertad para utilizarlos. Un ejemplo tonto de ésta película: Como el crio se llama Jesús, cuando la niña habla de él todos creen que se refiere a Cristo. Si el chaval en la realidad se hubiera llamado Casimiro hubiera jodido el invento. En Casablanca, con anular los salvoconductos hubiera sido suficiente.
Una segunda cosa es que, a posteriori o durante el visionado, se pueda analizar la intención (o intencionalidad como dicen los árbitros que comentan el furgol) con que se han utilizado, si los recursos son solo efectistas, si son necesarios, bellos o si existe algún tipo de "denuncia" (por utilizar las palabras de Gouver) hacia alguien o algo retratado. Leni Riefenstahl o Jaime de Andrade en sus guiones tenían cierta intención al hacer las cosas.
Y por último, están los prejuicios hacia los ejecutores de la obra artística, que mancha la opinión de sospechas y que restan objetividad y disfrute de la creación artística. Pitingo es malo porque sí, no porque vaya de gira con el PP.
Por desgracia para todos, la degradación de la opinión pública -y por reflejo la opinión privada- es tal que ya no es posible separar la intención estética de la obra del mensaje del autor y de los prejuicios existentes sobre el creador artístico, particularmente cuando éstos han nacido en España. La crítica de Gouver Pumares es un ejemplo.
Evidentemente, obviando el punto de los prejuicios (porque cada cual es libre de ser esclavo de ellos y el que esté a salvo que tire la primera piedra), habría que dilucidar no si el retrato que hace del opus o de la historia que nos relata es real o no (no es función de las películas o el teatro el enseñarnos la realidad física o temporal, aunque es libre de hacerlo si con ello se pretende algo) sino si ese retrato ha sido hecho con recursos válidos o tramposos, si son bonitos o feos y cual creemos que es la intención con que han sido utilizados.
¿Son válidos? Yo no sé si de verdad los del opus se meten piedras en el zapato para sufrir como lo hizo El Salvador, pero sí entra dentro de lo
creible en el retrato de una sociedad ultracatólica. La reiteración de efectos sí puede ser tramposo por cuanto busca el impacto prolongado de sentimientos.
¿Son bonitos? La historia de amor y como se cuenta es preciosa y en eso concordamos.
¿Cual es la intención del autor? Emocionar y hacer pensar en la muerte, en cómo se debe encarar, en cómo la religión puede condicionar esos pensamientos y el modo de afrontarlos, etc... ¿Pretendía hacer una crítica al opus? No lo sé, sinceramente. En mi opinión lo haría hacia sus curas y jerarcas; pero no hacia los miembros de "base", pues todos son víctimas en mayor o menor medida, desde la tía que tiene que pagar para ver a su sobrina, hasta la propia madre influida por su asesor espiritual.
Por último; se raya el límite de hablar de Religión, pero aún no se ha traspasado por cuanto va circunscrito a una representación artística. En el momento en que sea un claro
Opus sí/Opus no o
Titiriteros sí/Titiriteros no entonces estaremos trasgrediendo la norma y habría que banear a Gouverneur.
