por supuesto que no son se puede cambiar alegremente la nota, se cambia dentro de la armonía... muchas veces lo que se hace en cadencias es cantar una cadencia que toca determinada nota aguda, pero en una escala que sigue en la armonía....
Los cambios de tonalidades dentro de números (por ejemplo, la bajada del "o soave fanciulla" para evitar el do), se hacen en las progresiones generalmente, se cambian un par de acordes y se cae a otra tonalidad....
La gran mayoría de estos cambios no los nota el 90 % de los mortales.
Cuando la cosa es menos sutil, como quedarse una tercera (o una octava... aunque esto es rarísimo), ya si lo puede notar más gente (que no todo el mundo tampoco).
Si vamos a hilar fino, sí, por supuesto,
todo cambio en la partitura afecta a la obra.... Pero en una interpretación en vivo,
nada nunca jamás sale al 100 %... y se trata de que todos queden igualmente desconformes, y que todo salga parejamente mal (o bien, depende si se quiere ver el medio vaso lleno o vacío). Si tienes un intérprete que puede hacer "che gelida manina" o "di quella pira" (por citar los casos más comunes y mejor conocidos) espléndidamente medio tono abajo y mediocremente medio tono arriba... es preferible que lo haga medio tono abajo, por más que "la partitura sufra".... sufriría más si estuviera mal cantada.
Es cuestión de sentido común.
Pasa lo mismo con los cortes. Empeñarse en la tercera repetición de un aria para hacer pelota al cantante y que no pueda llegar al final del aria, o para que no pueda mover una ceja por cuidarse para esa repetición, no vale la pena. No faltan los que abren dos compases de corte tradicional, para dejar escuchar un pun-chin que no vale nada, y que obliga a cantar (generalmente en el pase, porque en general es la zona donde pegan todas las codas) cansando al divino botón y resintiendo el final....
boring
