http://rapidshare.com/files/61843824/La_Boh_me.zipUna selección de "La Bohème" de 1969 (retransmisión de la Rai): si no la que mejor cantó Pavarotti, una de las mejores junto a la de La Zarzuela de 1970, la de estudio de Karajan y la de La Scala de 1979.
Les comento algunos detalles de la candidatura:
Primero de ellos, el desmentido de la absurda teoría, algunas veces repetida por críticos que en vez de criticar pretenden pasar por refinados, según la cual sin Karajan este Rodolfo poco menos que no existía. Aún faltaban cuatro años para la grabación de Decca y con el Maestro austriaco sólo había cantado una vez el papel al debutar en La Scala. Sin embargo ya están presentes tanto el carácter como los detalles del personaje. Nerviosa, dulce, persuasiva, la voz recorre con facilidad insultante “Che gelida manina”,
squillante en el agudo y mórbida en la media voz (“Vi piaccia dir” ya etéreo)
El Acto III es particularmente afortunado, quizá galvanizados los solistas por el dramatismo de Schippers. Pocas veces se puede escuchar un fraseo que una la estupenda articulación (scansione) y el impecable legato de “Già un'altra volta credetti morto il mio cor, ma di quegli occhi azzurri allo splendor esso è risorto. Ora il tedio l'assale”. Sentidísimo en su monólogo, lleno de
sfumature (“Ma, ho paura”) y penetrantes ascensos al agudo. Tras la radiante “Donde lieta uscì” de Freni, Pavarotti cincela el Cuarteto, con un abandono melancólico al principio, sutilmente sensual según los amantes se reconcilian, como en el bellísimo el filado (lab3) de “Alla stagion de fior” o el
poco rallentando del final. El último Acto alcanza momentos de belleza desconsoladora con Freni ya convertida en una Mimì perfecta, si esta palabra puede usarse para describir una interpretación musical. Para un tenor es muy difícil no producir sensación de anticlímax frente a frases como “Ah, come si sta bene qui! Si rinasce, ancor sento la vita qui... No! tu non mi lasci più!” o esa desesperada “Sei il mio amore e tutta la mia vita!”. En el que es quizá su mejor Acto IV registrado, Pavarotti asombra en el arco musical de “O benedetta bocca” y mantiene la emoción al responder en el segundo caso “Ah, Mimì, mia bella Mimì!”. De nuevo hay que incidir en la facilidad de ambos cantantes para el canto conversacional, comunicativo, espontáneo, evocador de la felicidad pasada (¡Ese “Com’è bello e morbido” de la Freni!) Muy efectivo el afanoso fraseo de los últimos compases, como el de un hombre que apenas es capaz de contener el llanto. Brillantísimos y punzantes los ataques al sol# (“Mimì! Mimì!”)
...Pero Pavarotti tenía el plus de la espontaneidad, la sensualidad, la facilidad del que canta como dios pero con la facilidad del que habla.