Le Gouverneur escribió:
Bueno esta pregunta la he hecho porque el martes estuvimos comiendo con grandes eruditos de larga trayectoria en la ópera, uno de ellos ya desde los años 40 y en la tertulia hicimos una comparación de volúmenes de los grandes cantantes del pasado con los cantantes actuales, desde Schipa hasta nuestros días. Muy interesante y a veces sorprendente.
Desde cantantes como Flagstad que por potencia y homogeneidad en todo el registro y Nilsson (voz descomunal) que no tienen igual en nuestros días, a otros cantantes más humanos, como siempre escuchamos grabaciones parece que ningún cantante del pasado tenía la voz pequeña.
Uno de mis mayores sorpresas en este sentido fue la de Bergonzi, uno de sus tenores favoritos, al que consideraban la cima del canto verdiano, al igual que nosotros, pero del que hablaban con unanimidad de una voz de tamaño reducido. Al ser muy exigentes pusimos como comparación a Marcelo Alvarez pero sin dudarlo mucho afirmaron que la voz de este era de un volumen superior, aunque este tenor les gusta más bien poco y yo en este aspecto discrepaba un poco con ellos. Aquí alguno ha comentado que la de Marcelo Alvarez es mate, pero este aspecto también se lo achacaban en mayor medida a Bergonzi y hablaban también de la opacidad del timbre.
La pregunta entonces que les hice era que cómo podían considerar la cima del canto verdiano a un tenor que interpretaba Radamés, Manrico, Don Carlo, papeles claros de Spinto con una voz para ellos de reducido tamaño para estos papeles y un tanto opaca, pero insistieron en que ese no es el aspecto fundamental y que el color de la voz, más oscura y la maestría en el fraseo, el slancio y la inteligencia del cantante se sobreponía por encima de todo.
La pregunta también sería si hoy Bergonzi se salvaría de las críticas de los duros aficionados de los últimos pisos que necesitan para valorar la maestría de un cantante que el sonido les llegue de forma rotunda y plena.
Uno de ellos también contó lo peculiar de la voz de Callas, que tampoco era muy grande, pero en cambio era de una intensidad y penetración espectacular. Contaban una función de Il Pirata en la Scala que estaban en los más alto del sexto piso y que la voz llegaba sin perder un mínimo de brillo. También hicieron hincapie en el magnetismo de la cantante, que salió a escena y parecía que se paraba el mundo, sólo estaba ella aunque hubiese 24 coros en escena. Hablaron también del recital en Madrid del 59 donde parece que no estuvo muy bien Callas, venía de muchos viajes, además de estar ya en el descenso de su carrera.
Habría que escuchar los volúmenes de las voces que estrenaron las óperas que, seguro, nos llevaríamos más de una sorpresa.
Con Teatros mucho más reducidos que ahora, con orquestas más pobres, y sin la eterna referencia, por más que queramos, de las grabaciones discográficas.
JA!!!