El Gran Inquisidor escribió:
¿Todo o nada? ¿Qué preferimos? ¿Saber cada vez más de cada vez menos, para acabar sabiendo casi todo de casi nada? Por otra parte, me inclino ante vuestra poderosísima capacidad de asimilación. Para cumplir ese rigurosísimo programa, que imagino casi inalterable, no debéis poder dedicar mucho tiempo a cada obra. Yo, personalmente, tardo varias audiciones en apreciar algo en una buena medida. Los amores a primera vista en cuestión de ópera no son frecuentes en mí.
Y voy más allá. ¿Por qué hay que escuchar de todo? Si no te gusta Gluck, ¿por qué tienes que escuchar a Gluck? Yo no siento la necesidad de examinarme ante el Supremo Tribunal de la Cultura Universal. Lo que no me gusta, ahí se queda.
Nos gusta la ópera. Y, aunque sea tarea imposible, queremos concoer la ópera. Y la ópera es abarcable porque nacio -permitaseme la simplificación- con Monteverdi y sobrevive en nuestros sias como buenamente puede.
No hablamos de algo infinito sino de algo exigente. ¿Por qué no hay que escuchar todo? ¿Por qué eliminar parte de la historia de la ópera con la cual, por cierto, muchas veces se nos hace más aprehensible la ópera que más nos gusta? Por cierto, ¿son los gustos inalterables?
A mi, personalmente, los aficionados que afirman ser operófilos y solo oyen Wagner, por ejemplo, me producen un cierto rechazo porque no podemos abstraernos ni de los antecedentes ni de las consecuencias de ningún compositor, por genial que fuere.
Lo mismo me ocurre con los que rechazan tajantemente escuchar a un compositor (o un momento histórico) porque no les va a gustar. Yo creo en la evolución del gusto. Me niego a creer que con mi corta expereincia como aficionado mi gusto está ya formado.
Gluck, por seguir con el ejemplo, es parte de la historia de la música. Yo quiero saber por qué y tengo que decir que hoy entiendo y amo más la música de Gluck que hace cinco años y que lo he conseguido escuchando lo que tantos y tantos aficionados han escuchado durante siglos.
Evidentemente, los apuntes de otros aficionados como vosotros, compañeros de foro o de criticos o de profesionales tambien ayudan,. Así conocí, por ejemplo, a Klemperer, a Melchior o el Händel operista.
¿Todo o nada? perdona, Gran Inquisidor, pero yo haría la pregunta de otra forma: ¿cuanto más mejor? Mi respuesta es que si.