En mi opinión, el límite está en lo apuntado por Cyrano.
Una cosa es cambiar de época la acción para subrayar tal o cual aspecto de la obra (algo muy difícil, que requiere mucho talento por parte del director de escena, pero que puede resultar de gran interés), y otra muy distinta es ir contra lo que el libreto y, sobre todo, la música nos está contando. En este último caso, sólo se consigue escenificar una gran mentira.
Por ejemplo, ya que lo menciona Cyrano, el caso reciente de Vec Makropulos en el Teatro Real. La idea de hacer de Elina Makropulos una especie de Norma Desmond, no es mala, y claramente resalta un aspecto del personaje, en el que se puede profundizar. La imaginería cinematográfica es atractiva y podría haberse encajado en la acción. Lo que no tiene ningún sentido es enmendar
la historia en sí, confundir los personajes del Dr. Kolenaty y Krysta con unos comprimarios absolutamente necesarios para entender una trama ya compleja de por sí (hablé hace unos días con unos conocidos que habían ido al teatro a ver la función sin conocer previamente la obra; obviamente, no se habían enterado de nada) y, sobre todo, cambiar el mensaje último de la ópera, con esa Krysta deseando iniciar su propio camino como
starlette. Una traición a la obra, a la música de Janacek.
p.s.: Yo también soy de Ciencias.
