Le Gouverneur escribió:
delaforce escribió:
Sí, precisamente para eso. Porque la historia que querían contar era otra, con un final totalmente distinto, amargo pero a la vez abierto,
Por supuesto Delaforce. El final propuesto por Korngold me parece fabuloso. Ese final, en teoría menos espectacular, es en el fondo muy efectivo. Pero la música no es de esperanza como puede ser la música de otro final grandioso, el de Porgy and Bess, aquí lo que prima es la nostalgia, la melancolía, la tristeza, el recuerdo. No es casualidad que las últimas frases que canta Paul las hace sobre la canción de Marietta. No puede ser más evocador, el compositor nos indica lo que permanece en la cabeza del protagonista y no es otra cosa que el recuerdo de su amada. Si la música fuese de esperanza de una nueva vida de diversión y comodidades, entonces, tras lo que hemos visto en la ópera, el final hubiese sido una tomadura de pelo. Pero no, en el fondo nos das la razón, Korngold se ocupa de otorgarle el tono de amargura necesario para impedir un final feliz. Es un genio, nunca hubiese podido caer tan bajo.
Este final tal como está escrito por Korngold es muy efectivo teatralmente, como se puede comprobar en la puesta de Decker. Pero señor Delaforce, lo que principalmente discutimos es que ponga de ejemplo de barrabasada escénica que en ese final tan triste y melancólico el protagonista, que ha demostrado a lo largo de la ópera que sufre un tremendo trastorno, que confunde irremediablemente realidad y fantasía, termine de una manera o de otra con su vida y cumpla el deseo de reunirse de nuevo con Maria, sobre todo cuando lo último que le dice es espérame ahí arriba.
No sé que extraña manía le tienen algunos de ustedes a los finales felices. En la vida ocurre de todo, para cada historia hay un final: trágico, feliz, amargo, mediocre (la mayoría)...
Una vez dicho esto, evidentemente el final de Die Tote Stadt (versión original, sin inventos de registas enamorados de sí mismos

)
no es feliz. Contiene la tristeza del amor que se esfuma, de la juventud que se pierde para siempre... pero, al mismo tiempo, la promesa de un nuevo comenzar, que puede ser feliz, o desgraciado, pero el
sueño de Paul, que no es incapaz de distinguir entre la fantasía y la realidad, ha entendido perfectamente que ha tenido un
sueño:
Ein Traum hat mir den Traum Zerstört,
Ein Traum der bittren Wirklichkeit
Den Traum der Phantasie.
Die Toten schicken solche Träume,
Wenn wir zu viel mit
le ha hecho comprender que debe enterrar por fin a Marie y vivir los años que le queden, su propia vida.
En cuanto a las últimas frases, me deja perplejo que una referencia a la imposibilidad de reunirse con su amada y muerta Marie, a la que da el definitivo adiós, se convierta en una referencia al suicidio

, cuando poco antes el mismo Paul ha declarado su intención de iniciar una nueva vida. Le pongo el texto completo:
Ich wills, ich wills versuchen ...
(Frank gibt Brigitta ein Zeichen sich mit ihm
zurückzuziehen und Paul allein zu lassen. Allein
vor sich hin)
Glück, das mir verblieb,
Lebe wohl, mein treues Lieb.
Leben trennt von Tod,
Grausam Machtgebot.
Harre mein in lichten Höhn,
Hier gibt es kein Auferstehn
Si usted no detecta en la música de Korngold el componente de esperanza, de una puerta que se abre mientras otra se cierra... no hay nada que yo pueda hacer para convencerlo de lo contrario. Durante la ópera del mes demostraré que, desde luego, esa era la intención del compositor. Fracasó con usted, con algún otro forero y con varios registas, que le vamos a hacer.
Como el mes de Junio está libre,
La Ciudad Muerta una de sus óperas favoritas y ya existen antecedentes de obras que necesitan más de un mes

, le propongo que se una a mí y hagamos la exposición a medias, desde ambos puntos de vista. Podría quedar bien.