El Conde en la Luna escribió:
El caso es que cuando dejas de respetar algo en su integridad, ¿Donde está el limite? .
El límite ha de estar en el espíritu de la obra, en no desnaturalizarla en suma. Es algo muy sutil, pero se supone que un profesional sabe encontrarlo. Lo que no está tan claro es que todo el que está en la profesion sea un profesional. Esto ocrurre en todos los ámbitos.
Para muestra un boton. Hará unos 22 años el Teatre Lliure montó
La flauta mágica -yo por entonces tenía una cierta vinculación a nivel profesional con ellos y no me perdia un estreno-. Era una versión
cantada por actores, en la que solo había una cantante lírica -la Reina de la Noche, naturalmente,- y la parte musical se reducía a un quinteto de flauta travesera, piano, violín, cello y batería. La obra estaba cantada en catalán. Papageno era Lluís Homar. Más libre no podía ser la versión. El resultado fue excelente, lleno de magia y encanto. El espiritu de Mozart envolvia todo el teatro. Me atrevo a calificarla muy superior -excénicamente hablando- a la archiconocida versión de Els Comediants, con su versión reducida de
La petita flauta mágica. Unos años antes habían montado
La bella helena, en el mismo plan con un exito arrollador. Todo está permitido, más con talento.