Pues ese chico de "La Traviata" no ha sido, ni mucho menos, uno de mis peores alumnos. Es más, le recuerdo con cariño y el resto de los profesores que le dimos clase también porque era muy educado y fácil de tratar. A la profesora de inglés llegó a regalarle un pajarito porque ella le dijo que le gustaban mucho. Tenía 17 años porque había repetido. Su padre era maestro de primaria. El chaval en el instituto se portaba bien, no estudiaba, pero no era problemático, pero en casa sí que daba problemas a sus padres (yo era su tutora y me reunía con su padre con mucha frecuencia). No sé si en su caso era un exceso de autoritarismo en el padre, o de exigencia, o de expectativas demasiado altas... Su padre dejó de llevarle al conservatorio porque tenía que llevarlo él en coche a otro pueblo y no tenía tiempo, con lo cual, frustró su carrera como pianista. Tampoco estaba de acuerdo con que su hijo se reuniera de vez en cuando a tocar en un garage con otros chicos para hacer un grupo de rock. Tampoco le gustaba la novia de su hijo... Resultado: coma etílico del hijo en Navidades y fuga de casa con su novia al verano siguiente (me dijeron que, gracias a Dios, pudieron encontrarlos sanos y salvos).
También soy madre y sé que es muy difícil educar. Toda la culpa no es ni de los padres ni de los profesores. Cada cual hace lo que buenamente puede y muchas veces con la mejor intención.
Otro tema, hay institutos mejores y peores, y años mejores y peores. El fenómeno de las bandas se da ahora bastante. La droga está ahí, la anorexia... Y, como ha dicho alguien, los padres que defienden a capa y espada a sus hijos que son unos santos. La mala eres tú que les tienes manía. Lo peor es cuando te pilla un equipo directivo que, en lugar de darte la razón, se pone a favor del alumno, para parecer muy comprensivos o muy modernos, o qué se yo. Por eso hay profesores con tantas depresiones.
El año pasado el director de donde yo estaba le dijo a un compañero que si un niño le llamaba "hijo de puta" se tenía que aguantar. Otros jefes o directores te llaman al despacho y te dicen "¿Estás segura de que este niño te ha dicho o te ha hecho lo que has puesto en el parte?, ¿No será que lo has interpretado mal?" El niño sonríe satisfecho de que ha engañado a jefatura y a tí te ha tomado el pelo y, cuando te ve por el pasillo, encima, te "chulea". Por suerte no todos los institutos son así. Yo he estado en algunos en que la directiva siempre está de parte del profesor, te animan para que no consientas la más mínima falta de respeto en tu clase y expulsan del centro a los que tienen varios partes sin que les tiemble la mano.
De todas formas lo más importante es ganarte al alumno cuanto antes. Intentar "sintonizar" con él como sea. La empatía es muy importante. A veces un comentario a tiempo del tipo
"¿Te gusta el flamenco (o el rap, o el hip-hop...)? Pues a mí también", mueve montañas. O preguntarles que les pasa cuando les ves con cara de preocupación y entonces te cuentan sus "problemillas" que, para ellos, son un mundo.
Bueno, ya termino con otra anécdota. Ocurrió en un pueblo de Córdoba de cuyo nombre no quiero acordarme. Los niños de 1º de eso (12 años) van a pasar al aula de música. Les abro la puerta y les digo que pasen. Me dirijo a uno que parecía más pequeño que el resto (aunque menudo era, como luego comprobé): "Anda, pasa cariño" y me contesta muy enfadado "Yo no soy su cariño, señorita, porque yo no soy su novio"
